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El final de la URSS

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El final de la URSS

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Hace veinte años, la bandera roja con la hoz y el martillo cedía su lugar a la de Rusia marcando el final de la Unión Soviética.

El destino de la URSS queda sellado en Bielorrusia el 8 de diciembre de 1991, cuando Boris Yeltsin, presidente de Rusia, y sus homólogos ucranianos y bielorrusos firman la disolución de la Unión y crean la Comunidad de Estados Independientes.

Los Estados bálticos asumen su independencia en septiembre. En diciembre, toda la Unión Soviética se había desintegrado. Las 15 repúblicas soviéticas se independizan y 11 de entre ellas se reagrupan en el seno de la CEI: los países bálticos y Georgia, en un primer momento, se quedan fuera.

Los cambios comienzan a fraguarse en 1985, cuando Mijail Gorbachov se convierte en presidente de la Unión Soviética. El apparatchik de 56 años acomete un vasto plan de reformas para salvar la economía, democratiza el régimen e impone un nuevo estilo. Gorbachov se rodea de jóvenes partidarios de las reformas como Boris Yeltsin.

Pero los cambios no son lo suficientemente rápidos para el huracán Yeltsin. La ruptura entre los dos hombres se consuma en 1987, cuando Yeltsin critica a Gorbachov ante la dirección del Partido.

Marginado del aparato del partido, Yeltsin encuentra la forma de trazarse un camino paralelo y en 1991, se convierte en presidente de Rusia.

Ese mismo año, aprovechando un viaje de Gorbachov, un grupo de conservadores del Partido Comunista intenta dar un golpe de Estado.

Yeltsin se puso al frente de la resistencia. Subido a uno de los blindados de la primera unidad militar soviética que se pasó al bando de los demócratas, llama a la huelga general y pide apoyo a la población. Fue el único líder de una República soviética que se enfrentó a los sublevados.

Una humillación suprema para Gorbachov que regresó a Moscú tan debilitado que no llegó a recuperar las riendas del poder. Ya imparable, el derrumbamiento del sistema comunista culmina el 25 de diciembre de 1991, con la dimisión del padre de la Perestroika.

20 años después, Gorbachov vive su particular revancha sobre la historia. Tras la euforia inicial, la era Yeltsin acabó con más sombras que luces y su sucesor, Vladímir Putin, atraviesa momentos difíciles:

Mijaíl Gorbachov:

“No tenemos una democracia real, y nunca la tendremos si el Gobierno tiene miedo de su propia gente, que teme decir las cosas abiertamente, explicar su punto de vista, sugerir proyectos”

Actualmente, el partido comunista es la segunda formación política del país con cerca del 20% de los votos, pero los analistas coinciden en que la resurrección del comunismo obedece más al descontento con el poder que a la nostalgia del imperio caído.