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Los desafíos de Rajoy

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Los desafíos de Rajoy

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Ganar las elecciones ha sido, probablemente, la parte más fácil de su trabajo. Las tareas más complicadas comienzan ahora para Mariano Rajoy, que ha llegado a la Moncloa para relevar a José Luis Rodríguez Zapatero

El Partido Popular arrasó en los comicios legislativos por lo que gobernará con una amplia mayoría absoluta en el Parlamento.

En España todos saben que los recortes sociales van a ser necesarios para que mejore la economía en el país y alejarla así del fantasma de la recesión.

La oposición sigue preguntando a Rajoy qué medidas tomará para reducir el déficit público como la Unión Europea pide. Rajoy especifica lo justo.

Sí ha anunciado que las pensiones será lo único que no bajará. Todo lo demás, que depende del estado, es susceptible de sufrir recortes. Rajoy no tiene intención de subir los impuestos.

En la situación actual, muchos analistan opinan que la comunicación es esencial como explica Charles Powell del Real Instituto ElCano:

“No es una figura carismática. No es bueno en la comunicación con el público y eso podría ser un problema, ya que cualquier futuro presidente español tendrá que comunicar mucho y tendrá que trabajar duramente para explicar qué medidas necesitan ser tomadas y cómo van a ser implementadas.

El primer desafío, por supuesto, el desempleo. Largas colas en las oficinas del Instituo Nacional de Empleo (INEM) son el signo más visible de la dramática situación que sufren los españoles: Un 21% de desempleo. Entre los jovenes, casi un 50%.

La construcción inacabada de edificios es otra señal de la crisis.

Los ciudadanos quieren respuestas, no sólo económicas. La gente demanda “un cambio de modelo”. Durante meses, los indignados han inundando las calles pidiendo una verdadera democracia. Dicen que no se sienten representados en el sistema actual.

Por otro lado, Rajoy, de 56 años, se enfrenta a un nuevo escenario en el País Vasco después de que la banda terrorista ETA anunciase en octubre el cese de la lucha armada.

Pero, la economía sigue siendo la principal ocupación. Se avecinan tiempos duros y Rajoy no lo oculta. Un aperitivo será el fin de los puentes. Los días festivos se trasladarán a los lunes para evitar costes excesivos de largos fines de semana sin trabajar.