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Esperando la nueva revolución en Cuba

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Esperando la nueva revolución en Cuba

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Después de cincuenta años, los cubanos siguen soñando con poder visitar a sus familiares en el extranjero, entrar y salir de la isla caribeña libremente.

A comienzos de la década de los 60 del siglo pasado se impuso una estricta ley, aún vigente, para obtener un permiso de salida de la ex-colonia española. Un visado de treinta días, renovable hasta diez veces y con la posibilidad de ser revocado sin ninguna explicación.

Si el titular no cumple la normativa pierde toda posibilidad de regreso a Cuba.

La inflexible ley provocó el exilio de miles de cubanos, sobre todo a Estados Unidos. En los noventa, esta imagen de los balseros huyendo del país era frecuente. Muchos nunca alcanzaron la costa.

Para los cubanos, la verdadera revolución está por llegar

“Es bueno para unificar la famila cubana con los que están en el exterior, creo que sería un cambio bueno. Los cubanos que quedan aquí, que tienen hijos, padres, familiares en Estados Unidos… Sería bueno” dice un señor.

“Me parece bien, tenemos que cambiar este sistema y que los cubanos puedan ir a dónde quieran” dice una señora.

“La sociedad cubana puede mantener o derogar estas posibilidades, de hecho la asamblea está haciendo ejercicio de poder cambiar nuestras normas” afirma un hombre.

Es incuestionable que en los últimos meses, las normas están cambiando en Cuba. La ideología que mantuvo Fidel Castro durante décadas está dejando paso a paso a un pragmatismo económico. Los cubanos pueden ahora, por ejemplo, vender sus bienes y pedir un crédito.

“Es algo muy importante y además nos da la posibilidad de adquirir algunos equipos y cosas que aún no podemos pagarlos en efectivo “ dice una mujer.

“Es para todos bueno, porque el que vaya empezar de cero puede hacerlo, y depués como está establecido, se paga” dice un vendedor.

Aunque la isla todavía sigue aislada, parece que la intención de la clase dirigente es mejorar las relaciones con el exterior y principalmente con Washington. Las reformas pueden abrir un vía al diálogo para levantar las sanciones.

Eso sí, Cuba se enfrentaría a una previsible fuga de cerebros al extranjero debido al alto nivel educativo que tiene la población de la isla.