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Gaza, tres años después

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Gaza, tres años después

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Las flores constituyen uno de los pocos productos que los habitantes de Gaza pueden exportar. Han sido cuatro años y medio de bloqueo israelí tras la llegada al poder de la organización islamista Hamás. En diciembre de 2008, la ofensiva “Plomo Endurecido”, respuesta al lanzamiento de cohetes desde la franja contra territorio israelí, acabó con parte de su tejido productivo.

Según la Cámara palestina de comercio Paltrade, el sesenta por ciento de las empresas industriales de Gaza están listas para reanudar sus exportaciones si Tel Aviv se lo permite.

Centenares de túneles de todos los tamaños sortean la prohibición, impuesta por Israel para evitar el contrabando de armas. Hamás cobra impuestos por cada producto que entra en su territorio desde Egipto.

De los pasos fronterizos entre Gaza e Israel, los dos señalados en negro fueron cerrados en 2007 y 2008. El de Rafah está abierto para el paso de personas y productos médicos; el de Nahal Oz permite la entrada de combustible y el de Kerem Shalom deja pasar a personas autorizadas, como diplomáticos y periodistas.

Zonas industriales como esta de Karni fueron bombardeadas durante la ofensiva israelí.

Entre el 27 de diciembre de 2008 y el 18 de enero de 2009 murieron 1400 palestinos la mayoría civiles y trece isralíes, la mayoría militares. Tel Aviv acusó entonces a Hamás de utilizar a civiles como escudos humanos.

En septiembre de 2009, Naciones Unidas publicó el informe del juez sudafricano Richard Goldstone, que acusaba al ejército israelí y a combatientes palestinos de cometer crímenes de guerra.

Un documento que supuso otro punto de alejamiento entre Hamás y Al Fatah, al frente de la Autoridad Palestina. La OLP decidió no denunciar los hechos ante el Tribunal Penal Internacional, a pesar de poder hacerlo y de contar con la recomendación del Consejo de Derechos del Hombre de la ONU de marzo de 2011.

Unos días después, el magistrado sudafricano se retractó en la prensa, asegurando dudar ahora de que el ejército israelí disparase de forma indiscriminada.

El primer ministro Benhjamin Netanyahu solicitó entonces la anulación del documento.

“Israel no apuntó contra civiles intencionadamente, nuestros investigadores trabajan siguiendo los más altos estándares internacionales y esto, por supuesto, es contrario a Hamás”.

La reciente reunión celebrada en Egipto entre Al Fatah, Hamás y otros trece grupos palestinos resaltó la intención de reforzar la OLP.

Son conscientes de que solo unidos tendrán la entidad necesaria para apoyar sus reivindicaciones ante las instituciones internacionales.

Entre ellas, la cuestión de los prisioneros palestinos.

El ministro de Asuntos Penitenciarios palestino, Issa Qaraqe, junto a una delegación de expresos, acudió al Parlamento Europeo a principios de diciembre con el objetivo de presionar a Israel para que respete los derechos de los prisioneros.

“Si todo está en orden e Israel no tiene nada que reprocharse en la forma de detener a los presos palestinos no veo por qué no nos permite verificarlo por nosotros mismos”, asegura Proinsias de Rossa, presidente de la delegación para las relaciones con el Consejo Legislativo Palestino.

Hasta ahora, ningún organismo internacional ha comprobado las condiciones de los presos palestinos en cárceles israelíes. Se calcula que son entre 7.000 y 11.000.