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Deriva autoritaria en Hungría

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Deriva autoritaria en Hungría

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Hungría comienza el año con la entrada en vigor de una nueva y polémica Constitución.

Diseñada por el primer ministro conservador, Viktor Orban, en las imágenes cuando llegó al poder en abril de 2010, la Carta Magna ha sido calificada de autócrata por la oposición de izquierda y distintos representantes de la sociedad civil.

La reacción de la UE también ha sido inmediata. Tras advertir a los representantes del país de que la nueva Constitución podría incurrir en incompatibilidades con leyes europeas, ha decidido paralizar el ingreso de Hungría en el euro.

En el ámbito político, la nueva Constitución reduce el número de diputados y fija una sóla vuelta electoral, favoreciendo al gubernamental Fidesz en detrimento de las pequeñas formaciones.

Además, otorga el derecho al voto a cualquier ciudadano de origen húngaro que viva en el extranjero.

Los puestos de responsabilidad del aparato de Estado, sobre todo en los sectores de economía, policía, justicia y Ejército, recaen en personas de la máxima confianza de Orban, con mandatos blindados entre nueve y doce años.

En el texto figura por primera vez una referencia a Dios. Se decreta que un embrión es un ser humano desde el inicio del embarazo y se estipula que el matrimonio puede ser únicamente la unión de un hombre y una mujer.

En cuanto a los medios, la única radio opositora se ha quedado sin frecuencia. Desde ahora, televisión, radio y agencias de prensa se reagruparán en una sola entidad supervisada por un hombre de confianza de Orban.

En el ámbito económico, la Carta Magna fija una tasa única de impuestos sobre la renta del 16 por ciento, atando las manos de los futuros Gobiernos en materia presupuestaria.

El consejo fiscal, compuesto por tres miembros designados por el primer ministro, tendrá la posibilidad de vetar el presupuesto y pedir la disolución del Parlamento.

Pero lo que ha inflamado la polémica entre Budapest y Bruselas es la reforma del Banco Central Húngaro votada el pasado viernes.

La independencia de la institución nacional es uno de los criterios que hay que respetar para poder entrar en la Zona Euro. En virtud de la nueva ley ya no corresponderá al presidente de la institución elegir a sus adjuntos, sino al primer ministro.

De los 9 miembros del consejo monetario del Banco Central, seis serán nombrados por el Parlamento.

Para modificar la mayoría de estas nuevas leyes se necesitará el apoyo de dos tercios de los diputados en el Parlamento, una misión prácticamente imposible para la oposición, que denuncia la deriva autoritaria del país.