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Inquietud y frustración en Túnez un año después de la revolución

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Inquietud y frustración en Túnez un año después de la revolución

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Se cumple el primer aniversario de la revolución en Túnez, el levantamiento popular que puso en marcha la primavera árabe. Los tunecinos se alzaron, cansados del nepotismo, la corrupción y el desempleo e imbuídos de esperanza y entusiasmo. Sentimientos que han dejado paso a la frustración y la inquietud. Las esperanzas de cambio reposan ahora en el nuevo Gobierno, dirigido por los islamistas de Ennahda.

“Para mí todo sigue igual. Los políticos, y me refieron en particular al partido Ennahda, todavía no han hecho nada. Comprendo que se necesita tiempo, pero tienen que acelerar el proceso de cambio”, reclama una mujer. “No ha habido ningún cambio. Antes al menos había seguridad, podías salir de casa sin correr ningún riesgo. Además el paro ha aumentado al menos en 800.000 personas”, se queja un joven. Más optimista, un hombre opina que “esto sólo es el principio. Ahora comienza la realización de los objetivos de la revolución. Los jóvenes deben tener paciencia si quieren un trabajo. El Gobierno no puede dar trabajo a todo el mundo de un día para otro”.

Un año después de la primera revolución de la primavera árabe, nada a cambiado, dicen muchos tunecinos. Ni ha disminuido el paro, ni ha vuelto la seguridad, ni han visto cumplirse sus sueños. La decepción se instala y, para ellos, la realización de los objetivos de la revolución es como correr detrás de un espejismo.