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Túnez un año después

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Túnez un año después

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Túnez, 14 de enero de 2011. Miles de tunecinos invaden la avenida Habid Bourguiba, en la capital.

Son hombres y mujeres de todas las profesiones que han perdido el miedo y van frente al ministerio del Interior para pedir alto y claro la dimisión de Ben Ali.

Nabil. Manifestante:

“Esperamos que sea el principio de la democracia. Esperamos poder elegir a nuestro presidente y que no sea uno impuesto desde fuera. No queremos comida, no queremos trabajo, queremos que se vaya. Que se vayan él, su familia y su gente”

El discurso televisado del déspota, un día antes, no convenció. Ben Ali promete dejar el poder en 2014, pero al final, se va del país por la puerta de atrás el 14 de enero para refugiarse en Arabia Saudí con su mujer, Leila Trabelsi.

1:53 Ben Ali hospital (6”)

Cuando se fotografía en el hospital junto a la cama de Mohamed Bouazizi, el presidente tunecino no imagina que la inmolación del joven vendedor ambulante firmará el final de sus 23 años de reinado.

Desesperado por las continuas humillaciones policiales, el sacrificio de Mohamed desencadena protestas masivas contra el coste de la vida y el paro.

Mohamed Bouazizi se convierte en mártir y símbolo de la revolución tunecina.

Porque la revolución que desencadena la Primavera Árabe también ha tenido víctimas: según la ONU, 300 tunecinos han muerto y 700 han resultado heridos.

En el barrio popular de El Kram El Gharbi, a pocos pasos del palacio de Cartago, hubo 15 muertos. Muchos esperan aún los 10 mil euros de indemnización, como los padres de Atef Lebaoui, un obrero de 23 años. Pero sobre todo, quieren que los asesinos de su hijo sean juzgados. Su dolor es inmenso.

Madre de Atef Lebaoui:

“Un joven del barrio vino a decirme que habían herido a Atef. Le pregunté dónde le habían herido y me respondió: no te preocupes, es en el pie. Su hermano pequeño fue a verle y volvió poco después diciendo que le habían dado en el corazón. Y murió.

Pido una indemnización para mi hijo; que se haga justicia, que es más importante que la indemnización. La indemnización vendrá después. Voy a seguir con este asunto hasta el último soplo que me quede de vida”

Mohamed Boughamni, de 38 años, herido de bala, recibió 1.500 euros de indemnización, pero antes tuvo que pagar 6.000 euros para pagar dos operaciones. Endeudado, tuvo que renunciar al tratamiento por falta de dinero. También él está indignado:

Mohamed Boughamni:

“Si no llega a ser por nosotros, nadie habría salido de la cárcel. Si no llega a ser por nosotros, los que estaban en el exilio no habrían podido volver a este país. Cuando volvieron, el trabajo ya estaba hecho. Los que están en el poder ahora deben saber, el presidente de la República y el primer ministro Jebali, deben saber que si no nos dan nuestros derechos habrá otra revolución. La revolución precedente la hicimos con piedras, pero esta vez habrá más que piedras. Que lo tengan en cuenta…”