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El fantasma de la austeridad atemoriza a los finlandeses

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El fantasma de la austeridad atemoriza a los finlandeses

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La crisis de la deuda ha irrumpido con fuerza en la campaña presidencial finlandesa.

Finlandia es el país de la Zona Euro más vapuleado por la crisis económica mundial a causa del hundimiento de sus exportaciones que garantizan el 45% de su PIB.

La principal consecuencia ha sido una contracción de la economía del orden del 8% en 2009. Las medidas de reactivación hicieron que el país empezase a levantar cabeza en 2010, pero esas mismas medidas han dejado huella en las cuentas públicas: el rigor hace su gran vuelta cuando el crecimiento empieza a renquear.

Más que suficiente para preocupar a los finlandeses. Aunque el país es uno de los cuatro miembros de la Zona Euro que conserva su triple A, no siempre ha sido el caso.

El buen alumno del norte conoció el infierno de la degradación en la década de los 90, y aún recuerda aquellos años:

El primer revés lo marcó la caída del bloque soviético: Finlandia era su primera puerta de entrada comercial hacia occidente.

La reunificación alemana le asestó el siguiente, al provocar una subida generalizada de los tipos de interés europeos.

Ante el sobreendeudamiento de los hogares y del sector privado, Helsinki se echa la mano al bolsillo y los gastos sociales explotan.

Excedentario en 1989, el presupuesto del estado acusa un déficit del 7% del PIB tres años después.

Moody’s le privó de su triple A el 20 de octubre de 1990. En enero de 1992 rebajó un punto más la nota finlandesa. El Estado se vio obligado a socorrer a los bancos, extremadamente fragilizados.

Finlandia lanza entonces una campaña para recuperar la confianza basada en una cura de austeridad sin concesiones. La reducción del gasto público se vuelve la prioridad absoluta.

El Estado liberalizó la economía: los sectores en crisis se dejaron a un lado para reorientar el capital a otros con más potencial, como la tecnología.

En 1993, con el 18% de la población activa en paro, muchos planes del Estado de bienestar construido en los años 60 se suspendieron.

El presupuesto recuperó el equilibrio en 1997. El año siguiente, Finlandia se sumó a la Zona Euro y Moody’s le devolvió su preciada triple A.

Actualmente, Helsinki contribuye con 33 mil millones de euros al rescate de los países con dificultades del club de los 17. Pero muchos finlandeses temen que un aumento de su contribución les hunda de nuevo en la pesadilla de la degradación y de la austeridad.

Gran parte de la población se levantó contra la voluntad de la Unión Europea de prestar más dinero a Grecia, responsable, dicen, de su propia desgracia. Sin embargo Finlandia se juega mucho en esta crisis, ya que depende comercialmente de la Zona Euro.