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La isla del Giglio, el último refugio de la esperanza

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La isla del Giglio, el último refugio de la esperanza

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Veinticuatro personas siguen desaparecidas tras el naufragio del Costa Concordia, hace ahora siete días, y sus familiares encuentran en este pequeño puerto el consuelo que necesitan.

Se suceden los homenajes a las once víctimas confirmadas (ocho de las cuáles han sido formalmente identificadas) y se esperan noticias. Aunque son los restos de la tragedia, los únicos objetos que el mar devuelve.

Las tareas de rescate están formalmente suspendidas por el mal tiempo y porque el barco se desliza lentamente. Se hunde por la proa a razón de 15 milímetros por hora. Los buceadores trabajan prácticamente en vertical para acceder, primero, al interior del Costa Concordia y alcanzar, más tarde, los camarotes de la zona sumergida del barco. En estas condiciones cualquier movimiento de la nave pondría su seguridad en un gran peligro.

Otro frente abierto es la recuperación del combustible que almacenan los tanques de la embarcación. Casi 2.400 toneladas, que si terminan en el mar, provocarían un desastre ecológico sin precedentes en la zona. Los técnicos ultiman los preparativos de una operación complicada que precisará de más de dos semanas.

La investigación del accidente sigue su curso. Mientras la Comisión Europea ha anunciado una revisión en la normativa de seguridad marítima en el transporte de pasajeros.

Se trata de actualizar la legislación en materia de estabilidad, diseño y procedimientos de evacuación, que afectará a todas las embarcaciones que operan en aguas comunitarias.