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Pocos son los elegidos que pueden pasar a recoger sus pases de entrada a Davos. Esta no es una fiesta en la que uno se pueda colar fácilmente. Conseguir un billete, además de difícil, es muy caro.

Para empezar, sólo los miembros del Foro Económico Mundial pueden tener acceso a un pase.

La inscripción, como miembro de base, a la que sólo se accede por invitación, cuesta 40.000 euros, y el precio de la entrada, otros 15.000 euros.

A partir de aquí, las cifras se disparan.

Los socios de élite, por ejemplo, a los que pueden acompañar hasta cinco personas, pueden pagar por el conjunto del paquete, en el que van incluídas las entradas, hasta medio millón de euros.

Los participantes son a veces algo reticentes a la hora de desvelar lo que sus compañías han pagado:

“ La cantidad de dinero que la compañía está pagando por esto es enorme, sí; pero el gasto vale la pena porque lo consideramos como una inversión estratégica.

Nuestra compañía ha decidido continuar con el Foro Económico Mundial. Vale la pena “

“ No estoy segura. Creo que mi marido lo sabe mejor … pero sé que es un montón de dinero “

Pero ¿Qué sentido tiene un evento como Davos, al que acuden los principales agentes económicos mundiales, si nadie se entera ?

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