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Malmö, un sueño verde


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Malmö, un sueño verde

Malmö, una ciudad de aspecto apacible, rebasa el cuarto de millón de habitantes, lo que la convierte en la tercera ciudad de Suecia. Un tercio de su población son inmigrantes.

Una ciudad de pasado industrial que ha ido orientándose hacia la investigación y los servicios.

El Västra Hamnen o Puerto Oeste es hoy una moderna área residencial, modélica, en cuanto a desarrollo sostenible se refiere. Con motivo de la exposición de la vivienda que tuvo lugar en 2001, esta zona que albergaba los antiguos astilleros sirvió de escenario para diseñar la “Ciudad del Mañana”.

Västra Hamnen rompe los esquemas arquitectónicos, aquí no encontramos dos casas iguales.

Joakim Lloyd Raboff es fotógrafo para la agencia VH: “Suecia, en general, es un país muy homogéneo en cuanto a su arquitectura. No hay grandes diferencias entre una localidad u otra, todas se parecen. Y Malmö también era así, pero cuando construyeron este barrio en 2001 supuso toda una revolución arquitectónica, nada es como antes. Esta área es una fuente de inspiración para sus habitantes, para los que trabajamos aquí y para los turistas. Hay una enorme diversidad.”

Raboff trabaja en una galería de arte no muy lejos de su hogar, su mujer desde casa, ambos han decidido evitar los desplazamientos en coche.

Joakim Lloyd Raboff: “Durante nuestra infancia, en los años 70, nadie se preocupaba de de nada. Todo el mundo fumaba, no tenían conciencia ecológica, así que nos sentimos orgullosos de pertenecer a una nueva generación que se preocupa por el desarrollo sostenible.”

Un barrio autosuficiente en cuanto a energía se refiere. La ciudad trata los residuos orgánicos para producir biogás y ha instalado aerogeneradores y paneles solares con los que asegura los necesidades energéticas de la población.

La familia Tufvessons vive aquí desde que empezó el proyecto y, aunque su casa no es 100% ecológica, vive en consonancia con modo de vida de Västra Hamnen.

Lars Tufvesson: “Intentamos aplicar todas las posibilidades que ofrece la ciudad parar llevar una vida ecológica. Uno se siente bien cuando tienen todas las facilidades para llevar una vida saludable.”

El éxito de este proyecto tiene, también, sus deficiencias.

Lars Tufvesson: “Sí, las escuelas faltan, tenemos que llevar a nuestro hijo a una guardería que está en el centro de Malmö porque no hay suficientes aquí.”

La silueta del barrio ha cambiado con esta obra maestra de la arquitectura moderna, el Turning Torso diseñado por Santiago Calatrava. También contribuye a producir biogás con los residuos energéticos que sus inquilinos producen.

Pero no todo son ventajas, el consumo energético es mayor del esperado dada la densidad de población, además, no todos los hogares aplican al 100% las directrices para ahorrar energía.

Christer Larsson trabaja en la concejalía de urbanismo: “Se trata de un proceso de aprendizaje lento. Tanto nosotros como las compañías de construcción tenemos que seguir modernizándonos, aprender a construir mejor, hemos experimentado muchas cosas, con más o menos éxito, pero tenemos que seguir explorando porque si no no conseguiremos avanzar.”

El barrio de Rosengard con una población mayoritariamente inmigrante se ha puesto también manos a la obra. Sus edificios de los años 60 y 70 necesitan renovarse. El ayuntamiento y la cooperativa de vivienda “Hilda” han impulsado proyectos de rehabilitación ecológicos.

Muchos inmuebles están reforzando el aislamiento térmico de sus muros, están instalando sistemas de almacenamiento de residuos orgánicos y tuberías para canalizar el agua de la lluvia.

El aspecto estético también es muy importante. Los habitantes pueden proponer ideas para la rehabilitación de sus edificios.

Lena Eriksson, project:

“La cooperativa Hilda necesita rehabilitar los edificios. El ayuntamiento se ha propuesto ser autosuficiente en energías renovables para el año 2030, un objetivo muy ambicioso, también lo es para sus habitantes, primero, porque les incitan a participar en el desarrollo de la ciudad. Después, si somos capaces de cambiar nuestro entorno y de mejorarlo, entonces la gente se sentirá orgullosa de vivir en este barrio. Creo que somos capaces de mejorar el aspecto de Rosengard, que tiene muy mala fama, y hacer de él un espacio en el que la gente quiera vivir y quedarse.”

No todos los ciudadanos tienen esa suerte, la rehabilitación depende de los propietarios y para animarles a implicarse en este proyecto, la ciudad ha puesto en marcha un programa destinado a los jóvenes.

Uno en particular tiene en cuenta la opinión de las chicas. En reuniones como éstas se fraguan las nuevas ideas sobre las futuras zonas verdes del barrio, las chicas intentan reconquistar el espacio

Vlora Makolli: “Formamos parte del grupo de jóvenes y tenemos ideas muy innovadoras. No queremos ser meros espectadores y que los demás tomen decisiones. Queremos formar parte de este proyecto. Quiero cambiar las cosas, así que nosotras las chicas, los jóvenes reivindicamos nuestro sitio y sabemos que podemos cambiar el entorno en el que vivimos y mejorarlo.”

Malmö es una ciudad plana, con una gran densidad de población, el transporte es otro de los ejes de acción de este proyecto ecológico.

El Ayuntamiento ha trazado vías para bicicletas y ha distribuido de manera gratuita cascos y protecciones para sillines.

Nos habla la directora del proyecto,Tina Giannopoulos: “Cerca de un cuarto de la población utiliza la bici para ir a trabajar o para ir a la escuela. No está nada mal. Y esperamos que algún día esa cifra llegue al 60% de la población. Hacemos lo que podemos y claro todavía queda mucho camino por recorrer, pero lo conseguiremos.”

“No cojas el coche para un trayecto ridículo”, ese es el eslogan de esta campaña que anima a la gente a evitar el automóvil para desplazamientos de menos de cinco kilómetros.

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