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Cómo sobreviven los "sin techo" al frío

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Cómo sobreviven los "sin techo" al frío

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El termómetro marca doce bajo cero en Bruselas. Y los voluntarios de la Cruz Roja se preparan para salir. En sus carritos hay ropa, mantas, comida y termos con sopa y café. Todo eso es para los “sin techo” que no quieren ir a los refugios sociales, como “Luc”. Pero esta noche, este jubilado tiene una estupenda noticia que compartir. En marzo tendrá un apartamento donde vivir.

Luc: “He buscado por todos lados y al final lo he encontrado. Son 360 euros al mes mas 80 por la electricidad, el gas, y todo ese lío”.

Luc Swysen trabaja como biotecnólogo en una clínica y además es voluntario en la Cruz Roja desde hace más de veinte años. “Respetamos su elección de no ir a un centro de acogida y les damos la oportunidad de hablar con nosotros. Charlamos con ellos, es un intercambio, compartimos con ellos diez minutos, o un cuarto de hora, o 20 minutos”, explica.

Hacia las diez de la noche nos reunimos con un equipo del Samu social que sale de ronda. El coordinador del grupo, Jean Félix, acumula 12 años de servicio. Con él van un enfermero y una auxiliar en prácticas. En los ficheros del Samu Social hay más de 2000 personas sin hogar. Pero en realidad en Bruselas son más de tres o cuatro mil. No suele haber plazas libres en los refugios y no todos quieren ir.

“Yo quiero seguir siendo independiente. Y cuando estoy dentro, siempre hay alguien que te dice que tienes que hacer esto o lo otro”, nos explica Patrick.

En una estación de metro, un hombre cuenta al equipo que le han agredido. Agim es de origen albanés. “Intentaron robarme la cartera, pero como no me dejé me dieron una paliza, me pegaron, aquí en la cabeza, en el brazo” dice, mientra enseña las heridas.

Esta noche Agim va a poder descansar tranquilo. Un hotel de lujo ha puesto a disposición del Samu Social varias habitaciones. Para Jean-Felix, en cambio, la noche será larga. “Esto se está extendiendo a otros sectores de la población. Los hay que todavía tienen trabajo o que encuentran un trabajo a tiempo parcial y que están en la calle porque no son capaces de pagar un alquiler de 500 euros en Bruselas”, explica Agim.