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El proceso contra Eternit, un halo de esperanza para las víctimas del amianto en Europa

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El proceso contra Eternit, un halo de esperanza para las víctimas del amianto en Europa

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“Amianto: los envenenadores deben ser juzgados”. Lo reclamaban las víctimas francesas de este mineral en una manifestación en París en 2005.

En Francia, las primeras denuncias de trabajadores afectados se remontan a 1996. Aunque todavía no ha habido ningún gran proceso penal.

“Es más fácil activar un plan, en las Landas por un perro con rabia que abrir un proceso por las víctimas del amianto”.

En Francia fue prohibido en 1997.

También llamado asbesto, este mineral tiene fibras largas, flexibles y resistentes al calor y a los ácidos. Sus cualidades y buen precio generalizaron su empleo entre 1930 y los años setenta para la fabricación de productos de múltiples sectores; entre ellos, el de la construcción y los componentes automovilísticos.

Las finas fibras de amianto pueden permanecer en el aire y en el interior del organismo humano durante mucho tiempo. Su inhalación provoca enfermedades incurables, como el cáncer, que aparecen entre quince y cincuenta años después de la exposición.

Una epidemia silenciosa que podría causar cien mil muertes de aquí a 2025.

“Nos damos cuenta una vez más de que todos han fallado. Los médicos de trabajo, los organismos de control sanitario, nadie ha visto nada. Hasta que los obreros no han gritado, nadie ha visto nada”, se queja Josette Roudaire, de la Asociación Henri Pézerat.

La apertura de un proceso penal contra dos responsables de la empresa Eternit en Turín devuelve la esperanza a las asociaciones francesas de víctimas desplazadas a Italia para seguir el caso.

El veredicto de culpabilidad pone en evidencia la parálisis de la justicia en otros países europeos.

“Lo que importa es la ejemplaridad de lo hecho por la justicia italiana respecto al amianto. En Francia, víctimas y asociaciones presentaron las denuncias en 1996”, se queja Jean-Paul Teissonnière, abogado de víctimas francesas.

“Nunca ha habido un juicio como este de Italia”, asegura Laurie Kazan-Allen, coordinadora de una asociación de información y protección a afectados. “Es un logro histórico increíble. Siento tener que decir que nunca se ha producido nada parecido en Gran Bretaña. Allí hay personas que pedirán compensaciones a los tribunales, pero nunca nadie ha sido castigado por las decisiones tomadas por directivos de empresas de amianto”.

El maxiproceso italiano, que comenzó hace más de dos años, es el más grande jamás celebrado sobre el tema. En él participaron más de seis mil partes civiles.

Según el fiscal italiano marcará un antes y un después en la historia de la seguridad en el trabajo.