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La crisis llena de jubilados, mujeres y niños los comedores sociales de Grecia

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La crisis llena de jubilados, mujeres y niños los comedores sociales de Grecia

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Humillarse o morir. Decenas de miles de griegos acuden a diario a los comedores sociales en busca de algo caliente que llevarse a la boca. Las largas colas que registran estos centros han dejado de ser un espacio casi exclusivo de inmigrantes y vagabundos. La crisis ha dejado una legión de desamparados en la que abundan pensionistas, mujeres y niños…

- “Grave, grave”, decía una de las cocineras al percatarse de la presencia de cámaras de televisión. “Que el mundo vea nuestra angustia… ¡Mi pobre país!

Los 72 comedores populares que hay en Atenas distribuyen unas 10.000 raciones diarias, casi un 30% más que hace un año. Yorgos Apostolopoulos, de la fundación caritativa Sitisis, reconoce que tiene miedo de no poder atender a la creciente demanda.

Mientras tanto, la población está más que harta de apretarse el cinturón y no entiende que se les pidan mayores esfuerzos para salir de la crisis. Si los sucesivos recortes aprobados por el gobierno han demostrado algo, dicen, es su capacidad para generar bolsas de pobreza en distintas capas de la sociedad.

Tal y como cuenta la periodista de euronews Laura Davidescu, “incluso el Fondo Monetario Internacional, institución que no es precisamente conocida por su sensibilidad social, reconoce que Grecia ha hecho mucho en materia de austeridad en los 2 últimos años. Y que la mayor parte de la carga ha recaído sobre los hombres de la población”.

Los comedores sociales representan la punta del icéber del drama que viven millones de griegos. En este país, la cadena de la solidaridad pasa primero por la familia y solo cuando este eslabón se rompe los ciudadanos están dispuestos a exponer públicamente su condición de nuevos pobres.