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Bettina Wulff: la primera dama con tatuajes

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Bettina Wulff: la primera dama con tatuajes

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El final del mandato del presidente alemán Christian Wulff significa también la salida de la primera dama más joven de la historia de la Alemania Federal.

Bettina Wulff, que pronto cumplirá 39 años, es la segunda esposa de la figura política de mayor rango de Alemania (otra cosa es el poder efectivo). El nombramiento de su marido supuso que por primera vez una familia compuesta (en alemán una familia “patchwork”) ocupaba las lujosas habitaciones del ‘chateau’ Bellevue de Berlin.

El muy católico ex jefe de Gobierno de Baja Sajonia tiene una hija de su primer matrimonio, Anna-Lena, de 18 años. Bettina Wulff también tuvo un hijo en su primer matrimonio: Leander, que tiene 9 años. Además está el hijo en común de la pareja, Linus Florian, que tiene tres años, y hasta hoy gozaba del privilegio de tener un área de juego en el interior del despacho presidencial.

La ‘first lady’ jugaba con una carta en su favor: en tanto que especialista en comunicación, ha sabido gestionar su imagen en los medios. Fue Bettina quien consiguió dar un nuevo brillo a la imagen de su marido, que había acumulado polvo en los últimos años. Ella le enseñó a amar las alfombras rojas, los flashes de los fotógrafos y el ‘glamour’. Y es gracias a los tabloides alemanes que Wulff consiguió hacer digerir su sonado divorcio y sus segundas nupcias a la sociedad biempensante alemana.

En el escándalo del préstamo para la casa familiar se han roto las buenas relaciones entre Wulff y el redactor jefe del influyente diario ‘Bild’. Y en los sondeos, cada vez más alemanes se mostraban críticos con el extravagante tren de vida de la pareja presidencial.

Finalmente la ambición de la alegre Bettina Wulff, que lleva un tatuaje un tribal en el brazo (según la primera dama saliente su marido encuentra ‘guay’ el tatuaje) se ha topado con un contratiempo, que por ahora parece insalvable.