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Iñaki Urdangarín entró a formar parte de la Familia Real española en 1997, año en el que contrajo matrimonio con la hija del rey Juan Carlos, la Infanta Cristina de Borbón, en Barcelona. Iñaki Urdangarín se convirtió tras la boda en Duque de Palma. Nadie hubiese imaginado por aquel entonces que unos años más tarde el yerno del Rey se vería envuelto en un escándalo sin precedentes en la Familia Real.

Antes de casarse Iñaki Urdangarín era un exitoso jugador de balonmano. En el año 2000 decidió retirarse y acabar sus estudios de Administración de Empresas realizando un máster en una prestigiosa escuela de negocios catalana.

Entre 2004 y 2006 Iñaki Urdangarín preside el Instituto Nóos, una entidad sin ánimo de lucro.

Y es ahí donde empiezan los problemas para el yerno del Rey. Los responsables de la investigación aseguran haber descubierto un “agujero negro” en las cuentas de este Instituto que organizaba eventos deportivos y turísticos para los gobiernos de Baleares y Valencia.

En el verano del año 2006, un emisario enviado por el Rey Juan Carlos podría haber intentado convencer a Urdangarín de la necesidad de que éste dejase sus cargos en el Instituto Nóos.

Tres años más tarde, el Duque de Palma se traslada con su esposa la Infanta Cristina y sus cuatro hijos a Washington donde empieza a trabajar para Telefónica.

El pasado mes de diciembre un comunicado del Palacio de la Zarzuela explica que Iñaki Urdangarín, Duque de Palma, quedará apartado de los actos oficiales de la Casa Real. Su comportamiento es calificado además como “no ejemplar”.

El que había sido para muchos hasta entonces el yerno favorito del Rey es imputado por supuesta corrupción en su actuación como presidente del Instituto Nóos.

El escándalo ha sacudido a la Familia Real. En su discurso navideño, el más esperado de los útimos años, el Rey pronunciaba estas palabras:

“Afortunadamente vivimos en un Estado de Derecho y cualquier actuación censurable deberá ser juzgada y sancionada con arreglo a la ley. La justicia es igual para todos”.

Como consecuencia del escándalo, el pasado mes de diciembre la Casa del Rey decidió publicar por primera vez sus cuentas.

Ahora, algunas preguntas quedan en el aire: ¿conocía la Infanta Cristina las actividades de su esposo Iñaki Urdangarín? ¿Y el Rey Juan Carlos? Preguntas cuyas respuestas podrían ser cruciales para el futuro de la monarquía española.

Francisco Fuentes, euronews

Antoni Gutiérrez-Rubí es asesor de comunicación y colaborador habitual de los principales periódicos españoles.

Antoni, desde la restauración de la democracia en España, la Familia Real en general y el Rey Juan Carlos, en particular, siempre aparecían como modelos, como referentes de buenas prácticas a ojos de los medios y también de la sociedad, casi como intocables. Independientemente del recorrido del caso Urdangarín, ¿se ha roto esta imagen, se ha producido un cambio en las relaciones entre la Casa Real, los medios y la sociedad?

Antoni Gutiérrez-Rubí, analista político

La Familia Real era percibida como intocable por el agradecimiento de la sociedad española a la posición que tuvo el Rey en la situación del golpe de Estado fallido del 23-F y también porque la monarquía estaba asociada a la restauración de la democracia en España. Pero 30 años después, la madurez de la sociedad democrática española percibe a la institución monárquica como poco transparente, como poco abierta a la sociedad y con un buen número de privilegios que la alejan de cualquier otra institución política y democrática de la sociedad española.

euronews

En su tradicional mensaje de Navidad, el Rey dijo que la justicia era igual para todos. Una afirmación necesaria pero, para muchos, insuficiente. En su opinión, ¿ocultaba, quizás, la gravedad de la situación?

Antoni Gutiérrez-Rubí, analista político

No, creo que abordó la situación de una manera franca y directa pero, de alguna manera, tímida. Creo que muchos ciudadanos podían pensar que el Rey o bien conocía las actividades de su yerno o bien estaba al corriente de la vida que llevaba su hija con su actual esposo. De alguna manera creo que se quedó corto, que le faltó la determinación, el coraje para pedir perdón públicamente, para hacer un acto de constricción por si los ciudadanos pensaban que un miembro de la Familia Real, aunque fuera su yerno, hubiera utilizado privilegios o hubiera tenido una actuación poco ética y poco responsable.

euronews

¿Cuáles podrían ser las consecuencias del proceso, sea cuál sea su resultado, para el futuro de la Monarquía?

Antoni Gutiérrez-Rubí, analista político

De momento habrá que ver cuáles son las consecuencias para la pareja, para la Infanta y para Urdangarín. Es probable que la Infanta, si Urdangarín es condenado, deba renunciar a sus derechos dinásticos y a sus derechos reales porque no le queda otra. O tiene que renunciar a su esposo o tiene que renunciar a los derechos reales.
Pero difícilmente habrá otra salida o será comprensible o será entendible o será justificable si la Infanta no asume en su propia vida las consecuencias de un supuesto caso de condena de su esposo. Y después la Familia Real, y en este caso el Rey, deberá pedir disculpas públicas porque un miembro de su Familia ha abusado de su nombre, de la institución y de lo que representa para lucrarse de manera indebida e ilegal y penalmente criticable, claro.

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