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Jean-Luc Mélenchon: el candidato más rebelde de la izquierda francesa

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Jean-Luc Mélenchon: el candidato más rebelde de la izquierda francesa

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Los próximos 22 de abril y 6 de mayo los franceses elegirán a su presidente, a su Jefe de Estado, al hombre más poderoso del país.

Una elección en plena crisis financiera, y contra esta crisis y sus responsables lucha Jean-Luc Mélenchon, el candidato del Frente de Izquierda.

Mélenchon defiende a los que están a la izquierda del Partido Socialista, los comunistas, los trotskistas, a todos los indignados, a los olvidados.

El antiguo ministro de Lionel Jospin ha entrado con fuerza en la campaña y fustiga a los poderosos, a los especuladores, a la Unión Europea, a la finanza internacional. ¿Es Mélenchon populista? Él jura que no y asegura que odia a Marine Le Pen, la candidata del Frente Nacional.

Pero ¿qué provoca en este hombre la cólera?

Este es su retrato realizado por Farouk Atig, de euronews.

Jean-Luc Mélenchon habla con la eurodiputada Eva Joly: la escena transcurre en el Parlamento Europeo en Estrasburgo. Nada extraño salvo que ambos son candidatos en las presidenciales francesas y por lo tanto adversarios políticos.

Pero hay una diferencia importante entre ambos: mientras que Mélenchon espera conseguir un resultado de dos cifras, la candidata ecologista no consigue despegar en los sondeos.

Elegido en 2009 eurodiputado, Mélenchon quiere cambiar el modelo actual.

“Estar aquí es desesperante. Estamos en un Parlamento que no puede proponer una ley, es el único Parlamento del mundo que es así, que no tiene iniciativa legislativa. Tampoco tiene ningún derecho en el mercado interior ni en fiscalidad, ningún derecho. No puede debatir, no es asunto suyo. Está prohibido en el Tratado de Lisboa. Y tampoco puede cambiar ese Tratado”.

euronews: “¿No le gusta el Tratado?”

Mélenchon: “Claro que no, es un Tratado que mata a Europa. En 2005 nos propusieron un tratado constitucional y votamos no. Nicolas Sarkozy retomó el texto una vez electo, lo cortó en trozos con unas tijeras, así… Después lo metió todo en un saco, lo removió, lo puso sobre una mesa, lo pegó y dijeron, venga, lo firmamos”.

En 1986, este antiguo trotskista, profesor de formación, entra en el Senado y cinco años después se une a las filas de Francois Miterrand.

Nombrado ministro del gobierno socialista de la época, en el año 2000 este intelectual, como así se autodefine, se aleja rápidamente del Partido Socialista y en 2005 lanza una campaña contra el tratado constitucional europeo.

Son las 12:43. Hora de votar. Mélenchon debe pronunciarse sobre varios asuntos entre los que se encuentran las políticas de empleo de los 27.

Como muchos de sus compañeros Mélenchon sale de la sala tras el voto.

Son las 12:52.

Barrio de Neuhof, Estrasburgo. Mélenchon visita una pequeño centro de salud establecido por el ayuntamiento socialista para paliar la falta de profesionales en los barrios considerados “difíciles”.

Para el candidato del Frente de Izquierda la educación y la salud, sectores clave de su programa, deben ser de nuevo el centro del debate público. Un proyecto titulado: “El ser humano es la prioridad”.

Breve conversación con los médicos y Mélenchon aprovecha para atacar a su mayor enemiga en esta campaña: Marine Le Pen.

Melénchon: “Quiero estropearle la campaña, es evidente. Lo que cuenta es absurdo, no tiene sentido. La demencia es una enfermedad. No es un insulto. Visiblemente hay algo que no funciona. Ella necesita odiar a alguien para definirse, aquí tiene que haber psicólogos ¿no? Alguien que necesita odiar a los otros para definirse”.

Salario mínimo a 1.700 euros, instauración de un salario máximo, jubilación a los 60 años, requisición de viviendas…En este café del centro de Estrasburgo, el ambiente es relajado.

El autor de la revolución ciudadana asume la responsabilidad de ser el último presidente de la Quinta República y de suprimir la función.

euronews: “¿Por qué este entusiasmo entorno a su candidatura? ¿No teme que haya un cambio?”

Mélenchon: “No, lo digo de una manera general, no tengo miedo de nada, ni del éxito ni del fracaso. El Frente de Izquierda defiende un programa de ruptura con el sistema, de ruptura hacia la izquierda, por compartir, por el fin de la financiación de la economía, por la ecología política, que asuma la resonancia de las expectativas de la sociedad, que no se encuentra en otras candidaturas.

No he creado un grupo de seguidores. En los encuentros que organizo no gritan mi nombre, gritan los eslóganes políticos”.

euronews: “Ha sido diputado europeo, senador, alcalde…”

Mélenchon: “No, alcalde no”.

euronews: “Vice-alcalde”.

Mélenchon: “Sí, ser alcalde es duro”.

euronews: “Entonces, es diputado europeo, ha sido senador, ¿por qué quiere ser presidente de la república?”

Mélenchon: “Para que esa función termine. Es una función absurda. Una especie de monarquía de cinco años grotesca. Las democracias modernas deben ser democracias parlamentarias, con la dosis convenientes de proporcionalidad que permita al pueblo sentirse representado. Si soy elegido convocaré una Asamblea Constituyente para hacer un régimen parlamentario. Seré el último presidente de la Quinta República y tiraré al Sena las llaves del palacio”.

“Estamos hartos de esta izquierda débil que, al final, nunca cambia nada”, dice esta joven. “Tenemos, por un lado, las ideas de François Hollande, que son muy buenas, pero en una democracia queremos votar a la persona que más nos gusta y para nosotros, Mélenchon tiene algo que François Hollande nunca tendrá. O sea, es alguien que tiene fuerza, el deseo de compartir ideas, quiere cambiar todo desde la raíz, no la superficie”.