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Rompiendo barreras de género en la ciencia

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Rompiendo barreras de género en la ciencia

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En el Centro de Ciencias Experimentales de Copenhague, Cecile disecciona un pulmón para demostrar su funcionamiento. A sus 15 años forma parte de un grupo de jóvenes promotores científicos que enseñan e incentivan a otros adolescentes.

“Es genial que pueda hacer lo que me gusta. Aquí todas las puertas están abiertas, incluída la carrera de científica. Para mi es una de las opciones que quiero elegir. Todavía no me he decidido, pero me gusta”, dice Cecilie Kaspersen.

Diversos estudios apuntan a que las chicas están tan interesadas en las disciplinas científicas y son tan válidas como los chicos. Sin embargo, elegir ser investigadora sigue siendo poco frecuente entre las jóvenes. Los hombres son mayoría y eso ellas lo tienen en cuenta.

“Muchas veces escuchamos comentarios como ‘¿Cuál es el problema? Las mujeres también pueden trabajar en el mundo científico’. Eso es lo que lo que dice la gente. Pero la situación, desde luego en Dinamarca, es que cuanto más se sube en la jerarquía, hay menos mujeres. Y eso es una verguenza para ambos sexos”, comenta Sheena Laursen, coordinadora del proyecto TWIST.

El proyecto europeo Twist busca reducir los prejuicios sociales provocados por la desigualdad de género. En Europa hay más científicos que científicas, sobre todo en el mundo de las matemáticas y la ingeniería. Muchas mujeres no apuestan por hacer una carrera científica y se pierde mucho talento.

En esta muestra cientifica se presentan una serie de vídeos con entrevistas a las principales científicas europeas, incluída la astrofísica danesa Anja Andersen.

“Se trata de establecer modelos de conducta en las mujeres jóvenes y enseñar lo que es una científica. Por lo que hay que huir de los prejuicios o de los que piensan que no hay mujeres científicas o que estas mujeres son de una manera determinada. Creo que eso es lo bueno del proyecto, que puedes ver mujeres de todos los países europeos que son muy diferentes, trabajan en esto de distinta manera y todas están muy entusiasmadas en lo científico”, asegura Andersen.

Una manera de comprobar los prejuicios es haciendo preguntas. Twisty, este muñeco manejado por control remoto interactúa con los visitantes de esta exposición. Plantea cuestiones sobre el papel de la mujer en la sociedad.

“Soy un ordenador bio-técnico. Eso significa que hay alguien que me ha dicho qué tengo que preguntar. Pero también soy una máquina”, dice Twisty.

“Es una buena manera de hablar con la gente sin que se den cuenta de que detrás hay una persona real. Se quitan las máscaras y dicen solo lo que piensan”, explica Sara Clausen, que pone voz a Twisty.

“La mayoría cree que las mujeres no son realmente capaces de pensar con lógica y creen que tendrían que estar en casa”, asegura el muñeco.

Mientras este proyecto busca sensibilizar al público sobre las barreras con las que se enfrentan las mujeres para llegar a lo más alto en investigación, otra iniciativa europea se centra en las alumnas de los colegios y su educación científica.

La Universidad de Óbuda, en Hungría, es uno de los principales centros de investigación en informática e ingeniería. Per faltan alumnas. Aquí el proyecto Gendera intenta fomentar estos estudios entre las chicas e invita a las estudiantes de secundaria a visitar los laboratorios y las aulas.

“Es muy importante enseñarles la facultad, lo que hacen las universidades, como funciona la enseñanza, lo que pueden aprender allí. También sirve para que sepan que son iguales que los chicos y que tienen que intentar llegar hasta allí”, dice Dora Groó, coodinadora del proyecto Gendera.

De hecho, han sido las mujeres las que han desempeñado roles de liderazgo en la ingeniería informática a lo largo de la historia, como la primera programadora Ada Lovelace o la
contraalmirante Grace Hopper, también pionera en el mundo de la informática.

“Este es un gran campo para las mujeres, porque las mujeres ven el mundo de manera diferente que los hombres. El hombre por lo general está más centrado y la mujer suele tener en cuenta muchas más cosas. Es una gran ventaja y una gran oportunidad para el futuro”, asegura Kutor László, profesor de esta Universidad.

Annamária no encuentra ninguna razón por la que la educación científica tenga que seguir siendo un campo donde las mujeres estén infravaloradas o poco representadas. Se licenció en ingeniería informática. Ha desarrollado un curso para personas con pérdidas de audición y lo imparte aquí desde hace diez años.

“Elegí la ingeniería informática porque este campo de conocimiento abre innumerables puertas para todo el mundo, incluídas las personas con deficiencias auditivas. Todos pueden avanzar aquí y creo que las mujeres pueden hacer este trabajo tan bien como los hombres. Simplemente necesitamos desempeñar acciones más concretas para que esto se haga realidad”, explica Annamária Cserfalvi.

Este laboratorio de biotecnología está desarrollando un sistema de sensores inalámbricos que utiliza con los pacientes de más edad. Alerta a los servicios sanitarios en caso de urgencia.

La informatización de los servicios sanitarios y la telemedicina pueden proporcionar oportunidades de empleo a las mujeres.

“Esto no se explica en el colegio. Creo que es muy duro, porque estas chicas se adentran en un terreno desconocido. No saben nada sobre su futuro y la forma en la que van a estudiar y vivir su carrera científica”, dice Laura Patik, estudiante del SEK Budapest International School.

¿Hay que mantener el modelo tradicional o fomentar la diversidad?. Volvemos a Dinamarca. Aquí los investigadores preparan debates con alumnos de secundaria previos a una conferencia nacional sobre igualdad de género en la ciencia.

“Creo que es importante escuchar lo que tienen que decir los jóvenes. Si solo estamos ahí y les decimos ‘rellena esto’, no tendría ningún efecto. Hay que escuchar sus opiniones”, afirma Victoria Alexandra Bjerregaard, moderadora de los debates.

Victoria se dirige a los alumnos: “En ciencia solo el 11% de los profesores europeos son mujeres ¿Es esto un problema?”.

“El 100% de nuestros profesores son buenos. Y no importa si son hombres o mujeres”, contesta un estudiante.

“Creo que es la propia sociedad la que los separa. Por un lado las chicas se supone que son más sentimentales, más sensibles artísitcamente y los chicos tienen que pensar con lógica”, responde esta otra alumna.

“Tenemos que aceptar que los hombres y las mujeres son diferentes. Ni mejores ni peores”, contesta este estudiante.

Pensar en la conciliación familiar y laboral está a la orden del día. Es una decisión difícil para muchas científicas, especialmente para las más jóvenes, que se encuentran en la encrucijada de tener que elegir entre su vida personal y la profesional.

“Se necesita un cambio en la sociedad en su conjunto para ver que las mujeres científicas son tan buenas como los hombres. Pero no sé qué hacer. Creo que es muy difícil”, dice Thor Banke Hansen, profesor de Øregård Gymnasium.

Los investigadores no son tan pesimistas. Incentivar a la mujer para que forme parte de la comunidad científica podría dar sus frutos y algunas de estas niñas quizá se conviertan en grandes científicas en el futuro.

http://www.the-twist-project.eu/
http://www.gendera.eu