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Marine Le Pen ante el reto de la sucesión

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Marine Le Pen ante el reto de la sucesión

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El 22 de abril y el 6 de mayo los franceses eligen presidente. Una elección que despierta pasiones en este tiempo de crisis económica y financiera.

De los candidatos a la sucesión de Nicolás Sarkozy, Marine Le Pen está entre los favoritos.

Marine es ante todo hija de su padre Jean-Marie, fundador del partido. Ella no se define como de extrema derecha sino de ‘derecha patriótica’. Una visión, en todo caso, ferozmente nacionalista y antieuropea.

Marsella es la segunda ciudad de Francia y una parada ineludible para la campaña de Marine Le Pen y el Frente Nacional, su partido. 3.000 personas acuden a escuchar cómo suena la líder de extrema derecha en su primera campaña presidencial desde que sucediera a su padre, siempre presente.

“Hace 30 años que los Le Pen luchan por Francia. Ella defiende a la gente normal, no a los ricos”, afirma un simpatizante.

“Tengo 18 años y Marine Le Pen simboliza para mi Francia y el futuro de nosotros los jóvenes”, explica otro.

“No tenemos más opciones, la única es Marine Le Pen, los otros dos son lo mismo de siempre, con todo lo que significa”, indica otro seguidor del Frente Nacional.

“La sucesión se ha hecho de una manera coherente con el tono y la esperanza de sus seguidores y creo que del pueblo, de los franceses que no apoyan necesariamente al Frente Nacional, pero que esperaban otra cosa”, narra un asistente al mitin.

Fue en enero de 2011 que Marine Le Pen sucedía a su padre en la presidencia del Frente Nacional. Un partido que este había presidido desde su fundación 30 años antes.

Y en ese tiempo alcanzó la mayor hazaña de la formación, un terremoto en Francia: el 21 de abril de 2002 (2.24) el líder de la extrema derecha se coló en la segunda vuelta de las presidenciales junto a Jaques Chirac, dejando en la cuneta al candidato socialista. Chirac acabaría ganando con un 82% de los votos.

A partir de este triunfo electoral Marine se sube al carro del Frente Nacional, en el que poco a poco comienza a imprimir su sello y a lavar la demonizada imagen del partido.

“Mi padre ha sido sobre todo un agitador de conciencias sobre una serie de problemáticas que afectan plenamente hoy día a Francia y nosotros queremos ser constructivos, es decir, abrir un capítulo en la historia del Frente Nacional que nos lleve al poder. Es nuestra voluntad y batallaremos por poder acceder al poder y aplicar nuestras ideas”, definía Le Pen.

Con el mítin de Marsella a rebosar, llega el abogado marsellés Gilbert Collard, a la sazón presidente de su comité electoral.

“¿Cómo definiría la figura de Marine Le Pen?”, pregunta nuestro periodista.

“Una mujer valiente y que pone toda su energía, algo que es raro en los tiempos que corren, en sus convicciones, que no están improvisadas en función de un objetivo electoral”, afirma Collard.

Marsella es, en todo caso, tierra de inmigración y donde el Frente Nacional cosecha habitualmente buenos resultados. La candidata centra su discurso en temas de inmigración y de seguridad:

“A la asimilación empezamos a preferir la integración, y después de la integración ha llegado la nula exigencia a los extranjeros que llegan a territorio francés. Hoy en día hay muchos más extranjeros que antes y muy a menudo se creen con derecho a imponer sus costumbres al pueblo francés”, arengaba en su discurso Le Pen. “Cuando vemos barrios enteros alrededor de las ciudades, incluso dentro de las ciudades, e incluso ciudades enteras abandonadas a la ley de las bandas, podemos alarmarnos legítimamente”, aseveraba.

“Marsella se ha convertido en el triste símbolo del fracaso de Nicolás Sarkozy sobre la inseguridad… ¿dónde quedaron sus promesas?”, se preguntaba.

Y aunque la candidata mete en el mismo saco a François Hollande y a Nicolás Sarkozy, su objetivo principal es el presidente saliente. Después de 45 minutos de discurso leído salta a una ácida crítica.

“Nicolás Sarkozy repite las promesas incumplidas que ya hizo en 2007, no hace más que eso…”, y fuera del papel bromeaba: “he grabado un programa esta mañana, ¿no me veis más joven? Es porque todos los sábados tomo un tratamiento antienvejecimiento de 5 años: escucho a Nicolás Sarkozy hacer las mismas promesas que en 2007”.

Queda la cuestión internacional y sobre todo la europea. La salida del euro, que ella preconiza, no fue mencionada en Marsella; la diputada europea sostuvo la Europa de las Naciones.

“Desde mi designación como presidenta de la república pondré bajo responsabilidad del Ministerio de Soberanía una amplia renegociación de los tratados europeos. Lo haré con las naciones de Europa que quieran construir como nosotros ese deseo democrático de la Europa de los pueblos”, explicó Marine Le Pen.

Jean-Marie Le Pen, todavía presidente de honor del Frente Nacional, asistió como público al discurso de su hija. Al final del mítin le invitaron a subir al escenario para cantar la Marsellesa.