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La economía de Bosnia no consigue remontar

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La economía de Bosnia no consigue remontar

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Cada 3 o 4 minutos aparece un nuevo camión en el horizonte, un monstruo de 9 metros de altura procedente de la mina de carbón de Banovici, en Bosnia Herzegovina.

Esta gente no ha conseguido un trabajo en la mina, pero sobrevive gracias a ella. Entre 300 y 400 personas separan los deshechos de la mina que se tiran aquí.

“El carbón se saca de ahí abajo, donde están escarbando. Los camiones lo traen aquí, lo vierten, nosotros lo recogemos y lo clasificamos”, dice Esed.

Esed tiene 28 años y trabaja aquí desde que tiene 12 o 13. Cada día recoge de 10 a 20 sacos, entre 500 kilos y 1 tonelada: “Si no nos damos prisa, no nos llevamos nada. Somos muchos. Así que corremos, a veces casi nos enfrentamos porque si no, ni yo mismo puedo recoger 2 sacos al día y eso significa perder de 5 a 10 euros al día. Cuando los camiones paran para descansar aprovechamos para meternos y llevar los sacos a las camionetas para venderlos”.

Ente 2005 y 2006 Esed emigró a Francia en busca de una vida mejor. Este lugar es peligroso, especialmente para las mujeres de más de 70 años que también trabajan aquí: “Hay accidentes. Hace unos años un camión aplastó a un mujer. O a veces pasa que una piedra se cae y te da en la pierna, eso me ha pasado a mi, pero no pasa nada, seguimos”.

El Gobierno francés ha ayudado a Esed a regresar de forma voluntaria. Le ha facilitado 6.500 euros para que monte una micro empresa. Compró este vehículo para llevar y vender el carbón. Gana 300 euros al mes: “Nadie reponde por ti si te pasa algo. Lo hago por mi cuenta y riesgo. Estamos aquí de manera ilegal. Luchamos para sobrevivir. Tengo que mantener a mi mujer y a mis hijos y no tengo trabajo, solo tengo este”.

17 años después del fin de la guerra, el país no ha conseguido llegar al mismo nivel económico de antes. Uno de cada cinco hogares vive por debajo del umbral de la pobreza.

Bosnia sobrevive gracias a las remesas de la diáspora, que representan el 20% del PIB. Casi un millón y medio viven en el extranjero. El país tiene menos de 4 millones de habitantes.

El pasado mes de septiembre Nadira decidió abandonar París y volver a vivir en Sarajevo con su marido, francés, y sus hijos. Nadira huyó de la guerra en 1993: “Estaba un poco desarraigada de Bosnia, tenía ganas de crear un vínculo, un puente, entre Bosnia que es mi país de origen y Francia que es mi pais de adopción”.

Y este puente es su trabajo. En 2007 Nadirá lanzó desde París una marca de ropa para niños “Quand j‘étais grand”, mezclando lo tradicional y lo moderno. Y han tenido mucho éxito, han llegado hasta Japón.

Más de 400 mujeres fabrican las prendas en Bosnia. Esta mañana Nadira va a recoger la mercancía elaborada por tres modistas: Sevceta, Begija y Esma.

“Tuve mi primer contacto con estas mujeres cuando nació mi hijo. Sentí una emoción que no había conocido antes y entonces pensé en estas mujeres y me dije: ‘Es muy duro vivir esto’. Hay muchas que han perdido a sus maridos, a sus hijos”.

Estas mujeres ganan 300 euros al mes. Tienen una gran experiencia, pero no solo se trata de eso: “Con este trabajo no solo se ganan la vida sino que es una especie de terapia, porque les hace desconectarse de un día a día que es muy duro”.

El nivel de vida en Bosnia Herzegobina es el más alto de la región. La cesta de la compra para una familia de cuatro miembros es de 900 euros al mes, mientras el salario medio es de 400.

Al contrario que Nadira, dos de cada 3 jóvenes bosnios quieren abandonar el país porque dicen que no hay futuro. El paro roza el 30%. Casi uno de cada dos jóvenes no tiene trabajo.

Nos vamos a Tuzla, la tercera ciudad más grande de Bosnia. Aquí nos encontramos con Mirha, tiene 25 años. Además de graduarse en economía, habla 5 idiomas. Hace 8 meses que está buscando trabajo. Pero un buen currículum no es suficiente: “Desafortunadamente lo más habitual es comprarte tu plaza. En nuestra sociedad escuchamos muy amenudo que hay que pagar por un trabajo o unas prácticas al final de la carrera. Sobre todo si se trata de trabajar en al administración pública. El precio oscila entre los 7.500 y los 12.500 euros”.

La corrupción está por todas partes en Bosnia. El país ocupa el puesto número 91 en el ránking mundial. Y esto frena la inversión extranjera. En la función pública los trabajos se reparten entre las tres nacionalidades (bonia, serbia y croata). Una discriminación positiva con limites, porque no se da prioridad a la cualificaición. En la República Srpska, los musulmanes no tienen casi la oportunidad de trabajar en la administración”.

Como dicen, el principal obstáculo es la situación política, con tres presidentes que rotan cada 8 meses.

“Los políticos están casi siempre ocupados en sus intereses personales. Tenemos grandes problemas en todos los sectores económicos, en todos los ámbitos. Tenemos una burocracia muy pesada y no tenemos capacidad suficiente para crear empleo, ni un sistema educativo que cualifique a los jóvenes. Hay que empezar a pensar en los verdaderos problemas y las preocupaciones de la vida, es decir, a qué nos vamos a dedicar. si hay trabajo o no, en lugar de estar obsesionados por las diferencias interétnicas o interreligiosas”, comenta Erol Mujanovic, director de proyectos para Naciones Unidas.

“Lo que se es que no quiero irme de este país”, dice Mirha.

“Esperamos que el día de mañana el mundo sea más humano y sea más fácil vivir que él que el nos ha tocado conocer en el pasado y en el presente”, explica Erol.

“¿Por qué quiero luchar? Por las relaciones humanas”, asegura Nadira.

“Veo el futuro muy negro. En general y si no hay ningún cambio político”, concluye Esed.