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La investigación que llevó hasta Mohamed Merah

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La investigación que llevó hasta Mohamed Merah

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Mohamed Merah se había atrincherado en un apartamento de este edificio residencial. Tras conocer su paradero, la policía rodeo la vivienda. Eran las tres de la mañana.

Acorralado, el sospechoso reconoce haber asesinado a siete personas. Ésta la sucesión cronológica de la investigación que llevó a su identificación:

El once de marzo, el militar Imad Ibn Ziaten pone un anuncio para vender su motocicleta. Y queda con un posible comprador a la puerta de un gimnasio de Toulouse. El cuerpo del soldado aparece en ese mismo lugar con un balazo en la cabeza. Varios testigos aseguran haber visto a otro hombre huyendo en un scooter.

El 15 de marzo, tres soldados más son acribillados en Montauban, junto a una base militar. Los militares estaban retirando dinero de un cajero. Abel Chennouf y Mohamed Legouad mueren en el acto, pero Loic Liber sobrevive. Los investigadores analizan los casquillos y descubren que el arma coincide con la utilizada el 11 de marzo.

Entre tanto, agentes informáticos investigan a todo aquel que visitó el anuncio del primer militar asesinado. Y localizan 576 direcciones de otros tantos ordenadores. Entre ellas, una llama su atención, pertenece a una mujer cuyos dos hijos están fichados. Estamos a 17 de marzo.

Los sospechosos son Abdelkader y Mohamed Merah. Ambos habían sido vigilados previamente por los servicios de inteligencia.

El lunes, 19 de marzo, el asesino golpea de nuevo. Esta vez, en una escuela judía de Toulouse. Mata a cuatro personas: el rabino Jonathan Sandler, sus dos hijos y la hija del director del colegio.

Los agentes repasan entonces las imagenes captadas por las cámaras de seguridad de la escuela y esbozan un perfil psicológico que se asemeja al de Mohamed Merah. El joven había sido condenado previamente por actos violentos.

El 20 de marzo, esas mismas imágenes revelan que la moto del asesino había sido pintada de otro color. El vehículo de origen era negro, pero el día de la tragedia en la escuela su color era blanco.

El martes, el director de un concesionario de Toulouse confirma que una TMax había sido pintada de blanco y que su propietario quería además desactivar el GPS que podía localizar su moto. Esa misma tarde la policía dio con Mehra.