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La falta de diversidad francesa

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La falta de diversidad francesa

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Las elecciones presidenciales francesas son las primeras tras la llegada de un mestizo a la Casa Blanca de los Estados Unidos. La victoria de Barack Obama, muy popular en Francia, llamó la atención sobre la escasa participación en el poder de las minorías étnicas en el país galo.

¿Podría alguna vez Francia tener un presidente negro o mestizo como Barack Obama?. Cuando logró la victoria en 2008, un 80% de los franceses aseguraban que le votarían. Una popularidad que sigue vigente.

“Creo que es bueno que alguien mestizo fuera elegido en Estados Unidos”, dice un parisino. “Realmente muestra un cambio de mentalidad”.

¿Piensa que sería posible el mismo escenario en Francia?

“En Francia es diferente”, prosigue. “Cuando nos fijamos en los sondeos, vemos que las personas más populares son negros, árabes…..Yannick Noah no será nunca elegido presidente”.

“Si hay alguien negro, indio o asiático, a mí no me molesta”, subraya una mujer, “pero no hay ninguno. No hay, es que nadie se quiere presentar”.

Patrick Lozes, que ha formado el partido centrista Allez la France, ha intentado presentarse. No obtuvo el respaldo suficiente. En Francia, es necesario el apoyo de 500 alcaldes para optar a la presidencia. Solo una persona lo ha logrado: Christine Taubira, en 2002. La parlamentaria de la Guayana fue la candidata del PRG, un pequeño partido de centro izquierda. Diez años más tarde, a pesar del efecto Obama, ninguno de los principales partidos tienen candidatos de las minorías más visibles.

ITV CHRISTIANE TAUBIRA, candidate a la présidentielle en 2002

“A los grandes partidos no les importan mucho estos temas”, dice Christiane Taubira, candidata en 2002. “En parte, porque la gente que podría presentarse suele estar contenta con un activismo militante o con ocupar los ayuntamientos, pero no se plantea alcanzar el poder. Primero necesita vencer a los líderes de los partidos para obtener el poder supremo”.

ITV Patrick Lozès président du parti Allez la France

“Hay una élite políca que está completamente cerrada a la diversidad de la sociedad francesa”, añade Lozès. “Pero creo que también tenemos que ver que no hay sitio para la gente de la Francia rural, o para las mujeres. Ni tampoco parar las personas con acento”.

CHRISTIANE TAUBIRA, candidate a la présidentielle en 2002

“Creo que el efecto de la elección de Barack Obama fue muy provisional”, continúa Taubira. “Es lo que yo llamo efecto Tartufo. Estaba ese intenso entusiasmo, especialmente entre la clase política, y después, nada. No hubo planes, ni siquiera debates para preguntarnos que sitio debería haber para esos franceses”.

Amirouche Laïdi también culpa a los medios por enseñar una Francia de un solo color. Es el alcalde de Suresnes, un pueblo de la región de París, y el presidente del Club Averroes, que promociona la diversidad en los medios.

“La diversidad hoy debería ser común, en el día a día y, sobre todo, en los números”, dice. “Si está representada poco en la televisión, en la política, donde se hacen menos esfuerzos, la diversidad no es representativa con respecto a lo que se ve en las listas”.

Francia tiene millones de ciudadanos que son descritos como minorías visibles, muchos viviendo en antiguas colonias que han sido renombradas como territorios extranjeros, descendietes de la exclavitud y las políticas de inmigración del último siglo.

El socíólogo Eric Keslassy dice que su baja representación en la Asamblea Nacional, la cámara baja del Parlamento francés, debería preocupar a la gente.

“Menos del 1% de los miembros del Parlamento son de las minorias visibles”, comenta, “por lo que hay una flagrante discrepancia con la realidad social en la cámara que asegura ser la representación nacional. Es muy preocupante para la vitalidad democrática. Sin duda los franceses deben darse cuenta de que una persona francesa puede no ser blanca. Una vez lo hayamos hecho, hay que admitir que se debe luchar contra unos prejuicios para que los derechos de igualdad sean respetados.”

Muy próxima a la Asamblea Nacional hay una exposición sobre los estereotipos en el museo Quai Branly. Se llama “La invención del salvaje”. Uno de los promotores ha sido el historiador Pascal Branchard. La muestra enseña como la gente de todos los rincones del mundo fue expuesta en ferias, circos y zoos.

“Esta exposición”, explica, “nos permite entender de dónde vienen las perspectivas que tenemos hoy, para comprender que las culturas fueron contruídas a lo largo de los años y que en una culura mestiza como la que hoy tenemos hay muchos estereotipos sobre otras personas. Y también podemos ver que la falta de representación en ciertos espacios públicos no es un accidente, es producto de la historia”.

Minorias visibles, diversidad, los hijos de la inmigración….estos son términos usados por los políticos y los medios para describir a las personas que no son blancas. Los términos son imprecisos, fríos y parece que disimulan un malestar.

“Creo que nuestra mala conciencia nos hace evitar algunas palabras y andarnos por las ramas”, concluye Lozès.

“Las palabras esconden lo que es difícil decir”, apunta Blanchard. “Está bien hablar de la raza en los Estados Unidos, pero en Francia si pronuncias la palabra a la gente no le gusta, no importa como se diga, incluso si es científico. La mayoría siempre tiene problemas con la minoría.” Las palabras hirientes son familiares para Coung Oham Phu. Es un francés de origen vietnamita, ama Francia y trabaja en el ayuntamiento de Lognes. Está intentando convertirse en un parlamentario y ayuda a sus colegas asiáticos a romper un largo silencio político.

“Le dije a la mujer de un exparlamentaio socialista cuanto amaba a mi país y ella me dijo: Coung, tú país es de donde vienes; no es Francia, es Vietnam”, recuerda.

La profundidad de este abismo perceptivo fue mostrada, en especial en 2009, por el ministro de Interior al hablar de los franceses de orígenes árabes cuando dijo: “Uno está bien. Cuando hay muchos es cuando surgen los problemas”

El famoso perfumista Jean-Paul Guerlain fue procesado por insultos racistas cuando dijo “Por primera vez he trabajado como un negro, incluso no sé si lo negros habrán trabajado tan duro”.

La exposición Quai Branly nos invita a pensar sobre como nos relacionamos con los otros, independientemente de las diferencias de orientación sexual, religión, color o cualquier otra cosa.