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El sarampión, de vuelta en Europa

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El sarampión, de vuelta en Europa

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Nastasia ha tenido una recuperación espectacular. Hace justo un año  estaba en coma después de contraer el sarampión. Todo empezó cuando la adolescente que vive en Valence, en el sureste de Francia, se quejó de dolor de garganta. En su piel, aparecieron las primeras manchas de color rojo y le subió  la fiebre. Después de una semana con 41 grados, fue hospitalizada y se le diagnosticó encefalitis. 
 
Nastasia estuvo 12 días en coma, y tardó cuatro meses en recuperarse. “Las primeras cosas que recuerdo son las sesiones de fisioterapia, porque padecía tetraplejia. Después de tres semanas de sesiones, podía caminar otra vez, e incluso subir las escaleras”, recuerda,  “durante una semana  no pude hablar…y mis primeras palabras fueron:hola mamá!. Continúo teniendo problemas urinarios a causa de la parálisis. También casi perdí todos mis músculos: de los 50 kilos pasé a los 39.  Y  padezco urgencia urinaria”.
 
Nastasia es una de las muchas víctimas de la epidemia de sarampión, que se ha propagado por Europa en los últimos años. La enfermedad, muy contagiosa, puede generar complicaciones graves, como neumonía, otitis, diarrea  y afecciones neurológicas. En los últimos tres años, una cuarta parte de los casos acabaron en el hospital. En 2011, se han registrado  más de 30.000 enfermos de sarampión. Tantos como en 2010, pero  cuatro veces más que en 2009.
 
Ocho pacientes murieron al agravarse las complicaciones derivadas, seis de ellos en Francia, el país que se lleva la peor parte. El noventa por ciento de los casos se han registrado en sólo cinco países: Francia, Italia, Rumanía, España y Alemania. La gran mayoría de los casos no estaban vacunados o no lo suficiente. 
 
Dos dosis son necesarias para asegurar una protección óptima.  La Organización Mundial de la Salud, asegura que ésta es la única fórmula de conseguir el objetivo de una Europa libre de sarampión para el año 2015.
 
El inmunólogo Pierluigi Lopalco dirige el Programa para enfermedades evitables mediante vacunación del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades: “Vacunando al 95% de la población se puede proteger al 5% restante, que por cualquier motivo, no  se ha vacunado, como por ejemplo los neonatos o las personas inmunodeprimidas”.
  
Los científicos lo llaman ‘inmunidad de grupo’
Cuando el  95% de una población está vacunada con dos dosis, el virus ya no puede circular más.  Y conseguimos una protección indirecta para los colectivos más vulnerables: las personas que padecen inmunodepresión, las pocas personas que con una dosis no tienen suficiente, y por supuesto los niños menores de un año, demasiado pequeños para ser vacunados, según recomiendan  las autoridades europeas.
 
Durante el primer año de vida, el sarampión puede acarrear trágicas consecuencias…como el caso de Max. Él  era demasiado pequeño para ser vacunado.
Rüdiger Schönbohm, su padre, nos lo explica: “Max se puso malo cuando tenía seis meses. El todavía era un bebé. Probablemente se contagió en la guardería a la que iba su hermano mayor. 
Se puso realmente muy enfermo. Pero después los síntomas desaparecieron, y  siguió creciendo con absoluta normalidad. Estaba todo olvidado, todo había vuelto a la normalidad. Eso es lo que pensábamos”.
  
Pero Max había incubado una panencefalitis subaguda esclerosante, una patología  neurológica  crónica, degenerativa y fatal, que sólo afecta a uno de cada 25.000 casos. A uno de cada 8.000 si se trata de un niño menor de dos años. 
A Max, los primeros síntomas se le manifiestaron 10 años después de la infección. La madre de Max, Anke Schönbohm, enfermera, nos lo cuenta: “Se encuentra en estado vegetativo persistente desde abril de 2006.”
 
Max pronto cumplirá los 18 años. Sus padres Anke y Rüdiger, han adaptado a sus necesidades toda la casa, cerca de Stuttgart, en el sur de Alemania:
“Cuando la gente dice que no quiere vacunar a sus hijos porque pueden contraer la enfermedad que tiene mi hijo -lo que ha sido desmentido categóricamente- me enfurece. O cuando dicen, como si fuera romántico, que tener el sarampión es importante para la evolución del niño. Cuando oigo estas cosas, me hierve la sangre, porque cuando veo a mi hijo, pienso, ¿de qué manera ha sido útil esta enfermedad?. ¿Qué evolución?. Él está decayendo y va a morir”, explica su madre.
  
En Europa, la  principal causa por la que la gente no se vacuna es por olvido. Otras causas están relacionadas con los posibles efectos secundarios de la vacuna: fiebre alta repentina, erupciones y enrojecimiento pasajero de la piel y en muy raras ocasiones, reacciones alérgicas. 
 
Nastasia no estaba vacunada. Su madre,Corinne Luc, que es enfermera, nos explica la razón: “No lo hice porque creía que la persona crea su propia inmunidad. La trataba con homeopatía para reforzar su sistema inmunitario, y antes del sarampión Nastasia nunca había estado enferma. No tengo nada en contra de las vacunas, creo que es importante la prevención.  Pero, en las vacunas, hay muchos aditivos, entre otros, el aluminio y ahora se sabe que éste puede ser uno de los desencadenantes de la enfermedad de Alzheimer y también puede generar otras enfermedades. Después de todo, yo quería que pasara las enfermedades propias de la infancia, no sabía que corriera  ese riesgo, pensaba que  no era necesario vacunarse”.
 
Sobre la afirmación de que algunas vacunas múltiples son estabilizadas por derivados de aluminio  o de mercurio, el Centro Europeo para el Control asegura que no es el caso de las vacunas contra el sarampión: “Las vacunas que utilizamos en Europa,  la triple vacuna contra el sarampión, las paperas y rubeola, no contiene ninguno de estos elementos, ni mercurio ni aluminio, ésta es una afirmación completamente infundada”, explica Pierluigi Lopalco.
 
 Un estudio realizado por la Universidad alemana de Erfurt muestra que la decisión de vacunarse o no está cada vez más influenciada por la creciente información que circula por Internet. Cornelia Betsch, es psicóloga y trabaja en esta Universidad: “Tres personas de cada cuatro que buscan por la red sobre el tema encuentran al menos una web anti-vacunación. Por lo que respecta a la vacuna contra el sarampión, hemos comprobado que cinco o diez minutos de lectura de estas webs que van en contra de las vacunas, baja la intención de vacunarse porque empiezan a verla peligrosa”.
  
Para dar la vuelta a esta tendencia, el Ministerio francés de Salud ha intensificado las campañas de información. El año pasado se dieron más de 15.000 casos. Más de la mitad tenían entre 15 y 30 años, una edad en la que la enfermedad  puede ser especialmente severa y traer complicaciones. 
Por eso  los jóvenes no vacunados o que sólo lo han hecho una vez  son un objetivo prioritario en las campañas. 
 
Marie-Hélène Loulergue, es subdirectora del departamento para la prevención de enfermedades infecciosas en el Ministerio de Salud francés: “Actualmente la Organización Mundial de la Salud recomienda suministrar en dos ocasiones la vacuna. Hasta 1985 sólo se recomendaba una. 
Así que ahora estamos tratando de recuperar el  retraso para ese rango de población, que es  más susceptible de sufrir el sarampión. Hacer obligatoria la vacunación es una cuestión difícil hoy en día, en un momento sociológico donde cada vez más, la gente se siente responsable de su salud”. 
   
Para  Ole Wichmann, responsable del Departamento de Inmunización del Instituto  Robert Koch en Berlin, la vacuna es hoy en día víctima de su propio éxito.“Hace 30 o 40 años, existían tantos casos de sarampión que todo el mundo conocía a alguien que lo había tenido, y con casos realmente graves. Ahora, parece que que la gente ha olvidado que el sarampión puede ser algo realmente muy serio”. 
 
 
El reto sanitario en verdad es global: debido a que la tasa de vacunación es ahora mismo insuficiente, Europa exporta actualmente el virus a regiones que habían logrado deshacerse de él, como  el continente americano. 
 
 
Eliminar el sarampión supone también prevenir dramas humanos. Porque además de los enfermos, es todo el entorno familiar quien sufre los devastadores efectos que a veces puede acarrear esta enfermedad.
 
Es la opinión del padre de Max. “El daño causado por la enfermedad en una familia es tan profundo que evidentemente  preferiría correr el riesgo de los efectos secundarios relacionados con la vacuna”. 
 
Corinne Luc, la madre de  Nastasia: “yo misma no estaba a favor de la vacunación y me mantuve fiel a lo que  había decidido. Sin embargo, creo que si la gente piensa que la vacunación es buena para el futuro de sus hijos, que no lo duden ni  un instante. Es importante actuar de acuerdo a cómo uno se siente”. 
 
 

Para más información:

http://ecdc.europa.eu/en/healthtopics/measles/Pages/index.aspx
http://www.aktion-max.de/