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Desafíos del nuevo presidente de Senegal

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Desafíos del nuevo presidente de Senegal

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Es el nuevo presidente de Senegal. Macky Sall sucede a Abdoulaye Wade a la presidencia. Su elección, reconocida rápidamente por su adversario ha calmado los ánimos en el país, tras las violencias del mes de febrero. En el extranjero, se celebra la victoria de la democracia en esta zona tan perturbada de Africa. Macky Sall recibió a Euronews en la sede de su partido en Dakar poco antes de su victoria.

Francois Chignac, Euronews:
Presidente Macky Sall, Buenos días y gracias por responder a Euronews. Mi primera pregunta es simple : Ud. se define como el presidente de la ruptura con el pasado. ¿Qué significa esa ruptura para Senegal?

Macky Sall:

“Se trata de una gobernanza virtuosa, sobre todo una gobernanza eficaz. Poner el dinero público en las necesidades vitales de la población. El coste de la vida es muy, muy caro en Senegal, mientras que la gente no tiene ingresos, ni trabajo.
Debemos lograr que el dinero público se emplee mejor. Tenemos una urgencia a nivel social, del sistema de seguridad social de los ciudadanos, hay que mejorar el índice de desarrollo humano. Hemos de responder a esas exigencias sociales, de educación, formación profesional y aprendizaje. Igualmente y sobre todo, se trata de una gobernanza para atraer a los inversores, de manera que se creen empleos. Pienso que en eso consiste la ruptura.”

F.Ch:
En este caso, Ud. me habla de buena gobernabilidad. La violencia de estas últimas semanas ha mostrado la exasperación de la población senegalesa. ¿Pedirá Ud. a los magistrados que investiguen las posibles malversaciones de la presidencia de Abdoulaye Wade, o pedirá que no se ajusten las cuentas del pasado?

M. S.:
“En realidad, no será ni lo uno, ni lo otro. Cuando uno asume un poder nuevo, lo mínimo que ha de hacer es evaluar la situación, para saber qué tiene entre manos. En qué posición se encuentra el país y desde el inicio, saber cuál es su nivel de deuda. Al parecer, desde hace unos años, la deuda ha crecido a nivel exponencial. Tenemos que saber lo que nos espera en cuanto a compromisos y obligaciones. Sobre todo es eso. Para mí no se trata de iniciar una caza de brujas. Ese no ha de ser mi credo. Sin embargo, evaluaré la situación. Se inspeccionarán las cuentas de la nación, para saber exactamente en qué estado encontramos al país y hacia donde lo queremos llevar.”

F. Ch.:
¿No habrá una investigación como reclaman los senegaleses?

M. S.:
“Sí, he dicho que habrá una evaluación de la situación. Se hará una auditoría de las cuentas para saber exactamente cómo encontramos al país. Si se comprueba que hay infracciones, entonces, la justicia deberá hacer su trabajo. Pero al presidente no le corresponde instrumentalizar a nadie. Somos una república que tiene sus procedimientos. En ese caso, si en la auditoría se encuentran irregularidades, los responsables tendrán que responder ante la justicia y defenderse. Y todo ello en un contexto normal, no en un contexto vindicativo, ni de obligación. Las cosas se harán normalmente.”

F.Ch.:
Ud. se presenta, tal como nos ha explicado, como el presidente de la ruptura con el pasado. ¿Qué le diría a sus detractores que consideran que no es más que una criatura, un producto de Abdoulaye Wade ?

M.S.:
“Ahí no está el debate, en fin… Efectivamente, he crecido a la sombra de Wade como joven ejecutivo en su partido. Hemos compartido 19 años de lucha común. Así que, forzosamente, no tengo ningún problema en decir que Wade ha sido mi maestro, quien me enseñó a pensar. Pero en un momento dado, tuvimos nuestras diferencias sobre las cuestiones de gobernanza. Desde el momento en el que se consumó la ruptura, entonces asumí mi destino político. He creado un partido y he ido al encuentro de los senegaleses durante tres años y medio y eso es lo que me proyectó hasta donde estoy. Hoy soy un líder político. Tengo una visión clara del desarrollo económico y social. Conozco las prioridades de este país, por haber surcado las zonas más alejadas. Me he comprometido, con la ayuda de la mayoría de los senegaleses, a sacar a este país de su situación de subdesarrollo. Y estoy convencido de que no existe la fatalidad. Si trabajamos duro, podemos conseguir el desarrollo y la emergencia.”

F.Ch.:
Ud. recibió el apoyo del cantante Youssou N’Dour que no pudo presentarse como candidato a las presidenciales. ¿Va a nombrarle ministro de cultura ?

M.S.:
Sabe Ud. Youssou N’Dour hoy día es uno de los mejores embajadores que puede tener Senegal en términos de promoción de la imagen del país. Es así, pues tiene fama internacional. Creo que podrá aportar un papel decisivo en la acción del gobierno, ya sea en la cultura o en otro dominio. Y si él lo desea, ¡porqué no!

F.Ch.:
Se le ha reprochado al expresidente Abddoulaye Wade y a su gobierno el no haber encontrado una solución al conflicto de Casamanza. La guerrilla aquí perdura. Algunos militares han muerto recientemente. También los turistas a veces son víctimas de la guerrilla. ¿Podrá Ud. solucionar este problema?

M.S.:
“Es el problema más difícil para Senegal, porque dura desde hace 30 años. Treinta años de desolación, de muerte y sangre vertida… Ya es hora de movilizar todos los recursos nacionales para lograr una paz duradera en Casamanza. Me aplicaré a hacer de ello la prioridad de las prioridades, creando las condiciones para un diálogo nacional, que permita asociar a todas las partes activas en el conflicto. Los combatientes (del MFDC), la sociedad civil, y también los países que están implicados en el conflicto, Gambia y Guinea-Bissau, cuyos territorios sirven a veces de terreno de operaciones. Doblaremos esfuerzos en la búsqueda de la paz, con una política de desarrollo acelerado en Casamanza. Sobre todo es necesaria una fase de apertura, porque en Senegal tenemos una ruptura a nivel territorial entre el norte y el sur. Entre la Casamanza y el resto del país. Hay que atravesar el estado soberano de Gambia. Y debemos resolver esa ruptura de la continuidad territorial. Y en una palabra, que la Casamanza reencuentre la paz en un Senegal unido e indivisible.”