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Un marxista revolucionario y un crítico con algunos de los principios de la Teología de la Liberación.
Fidel Castro y Benedicto XVI, cara a cara, analizando en La Habana la actualidad internacional. Aunque ambos, octogenarios (85 y 84 años, respectivamente), evitaron hablar de los asuntos más espinosos.
   
Han pasado catorce años desde la histórica visita de Juan Pablo II a la capital cubana, una visita que marcó un antes y un después en las relaciones entre el Vaticano y el régimen comunista. Benedicto XVI ha reiterado la necesidad de acelerar los cambios en el país y acometer una verdadera reforma política.
 
La oposición interna lamenta que no se haya realizado encuentro alguno con las familias de los presos políticos. Algunos disidentes hablan de una auténtica caza de brujas, previa a la visita.
 
“Lo que está haciendo el gobierno es hablar con arrogancia, con total impunidad, tratar las propias misas como si fuera una operación de guerra, eso no anuncia la paz deseada por su Santidad”, explicó el disidente cubano, Oswaldo Payá.
  
Únicamente algunas de las llamadas Damas de Blanco pudieron manifestarse excepcionalmente, aunque varias fueron detenidas antes de la misa papal.
 
Muchas esperaban un gesto, son madres, mujeres y hermanas de los disidentes encarcelados. “Queremos pedirle al Santo Padre que abogue por los presos políticos”, comentaba una de ellas.
 
Pregunta:
 
¿No cree usted que la Iglesia (católica) está colaborando demasiado con el Gobierno? 
 
Respuesta:
  
“A eso no se qué contestarle, estoy un poco…”
 
Pregunta:
 
¿Pero piensa que si, verdad? 
 
Llueven las críticas sobre el Papa y sobre el régimen cubano, pero ¿hay esperanza para el cambio?
 
La periodista, Christiane Amanpour, de la cadena estadounidense ABC nos ofrece algunas claves para comprender el futuro político de Cuba.
 

Christiane Amanpour: el cambio en Cuba será lento

Una corriente de realismo empuja al gobierno de Raúl Castro desde dentro y desde la oposición interna en la isla.

Las tímidas medidas de liberalización, escasas y cortas para sus críticos, han permitido sin embargo que pequeños comercios y oficios canalicen la iniciativa personal y la inserten en la economia real.

El consumo asoma en ofertas insólitas hasta ahora en Cuba. Un millón de funcionarios dejarán de serlo. El ejemplo del Partido Comunista chino no es ajeno a este cambio que tiene fuertes resistencias en el tradicional aparato del partido único y del Estado cubano.

Los disidentes cubanos, siempre dispersos y sin éxito a la hora de generar partidos de oposición reconocidos por internacionales liberales, democristianas o socialistas se ven ahora más acosados por el régimen de partido único.

Las Damas de Blanco, viudas, madres y esposas de presos son el símbolo de la disidencia.
Berta Soler ha pedido a la nunciatura un minuto, tan solo un minuto del tiempo de Benedicto XVI en su visita a La Habana. Un comprometido minuto que en escala vaticana tendrá una medida y un significado muy distinto que para el común de sus fieles.

La visita del Papa a Cuba ha vuelto la mirada hacia el régimen castrista, albergando esperanzas en cambios políticos y económicos en la isla.

El presidente Raúl Castro ha introducido algunos cambios en la isla, pero ¿hasta dónde llegará? y ¿qué influencia tendrá la Iglesia Católica en la creación de una sociedad más abierta?

Lesley Alexander, Euronews

Para responder a estas cuestiones hablamos con Christiane Amanpour, periodista especializada en asuntos globales de la televisión ABC, que está en La Habana. Gracias por atendernos, Christiane.

¿Que diferencia marcará esta visita del Papá en el futuro de Cuba?

Christiane Amanpour, periodista de asuntos globales de la televisión ABC:

Bueno Lesley, es realmente difícil decirlo y te diré por qué la gente es un poco cínica. Estuve allí hace 14 años cuando el Papa Juan Pablo II vino y todo el mundo tenía enormes esperanzas y no hubo grandes cambios.

Ha habido, en los últimos años, algunas reformas económicas, pero no reformas políticas y, de hecho, ayer uno de los altos ministros aquí dijo que no iba a haber reformas políticas pero que las económicas continuarían.

Por otro lado, lo que la visita papal supuso en 1998 y la gente espera que siga ocurriendo hoy, es el aumento del poder de la Iglesia Católica aquí, en Cuba, y para permitirlo, francamente, el pontífice es el único agente de cambio autorizado.

Pero va a ser muy lento y la población no anticipa ningún tipo de explosión doméstica, ningún tipo de levantamiento como el que se ha visto en el mundo árabe, así que esto es lo que pasa de momento, Lesley.

E:

La Iglesia sigue siendo la mayor y la de más influencia social de las instituciones en Cuba, fuera del Gobierno, claro. El Vaticano dice que ha hecho muchas “peticiones humanitarias” en esta visita probablemente en torno a los prisioneros políticos. ¿Están siendo atendidas por Raúl Castro?

Christiane Amanpour:

Todo el mundo se lo ha pedido al Papa. ¿Habrá hablado de prisioneros políticos?¿Habrá tratado asuntos específicos en su conversación con Raúl Castro?. Y lo que sus portavoces han dicho es que siempre se habla de este tipo de cosas en las conversaciones pero no se dice nada específico. Y este Papa no es conocido por ser tan directo como su predecesor. Y es menos carismático, menos polémico y menos directo en estos temas particulares. Va a pasar mucho tiempo hasta que ello algo parecido a la liberad política aquí.

E:

Por último Christiane, hemos visto los incidentes durante la misa papal el otro día cuando un hombre gritó “abajo con el comunismo” y fue expulsado bruscamente por las fuerzas de seguridad. Y los disidentes nos dijeron que fue golpeado. ¿Tienes alguna noticia sobre él o sobre dónde está?

Christiane Amanpour:

No. No tenemos noticias, se ha preguntado a la gente del Papa, al Gobierno y a la gente que actualmente controla qué pasa con los disidentes. Nadie tiene noticias sobre lo que ha pasado con esa persona pero, por supuesto, es una lección para todo el mundo que piensa en el levantamiento o en hacer algo dramático. Me refiero, seamos sinceros, puedes imaginar a cualquier país cuando hay un invitado del más alto nivel con seguridad, si se trata de un presidente o del Papa, si alguien salta y empieza a gritar, incluso en nuestras democracias, se le expulsa. La cuestión es qué pasa con esta persona y si sabremos algo sobre su destino, ahora no lo sabemos

E:

Bien, tenemos que dejarlo aquí. Christiane Amanpour, especialista de asuntos globales de ABC, gracias por dedicarnos responder a nuestras preguntas.

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