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Las Malvinas: la guerra sin fin


Islas Malvinas

Las Malvinas: la guerra sin fin

2 de abril de 1982: 900 soldados argentinos desembarcan en Port Stanley, Puerto Argentino en español, la capital de las islas Malvinas, y expulsan a las autoridades británicas del archipiélago.

En Buenos Aires una multitud enardecida ovaciona en la Plaza de Mayo al General Leopoldo Galtieri, por entonces presidente y jefe de la dictadura militar que desde 1976 controla el país con puño de hierro.

Minada por la crisis económica, las divisiones internas, y desacreditada por la represión sangrienta, la dictadura intenta distraer recuperando el archipiélago.

Pero Gran Bretaña no tiene previsto ceder esas islas que ocupó por la fuerza en 1883, y que en 1982 sólo cuentan con 2.000 habitantes.

Estalla una guerra sangrienta que en 74 días deja 255 muertos por parte británica y 650 bajas argentinas.

El 14 de junio, el ejército británico se declara vencedor: la Union Jack ondea de nuevo sobre Las Malvinas.

Para Margaret Thatcher, entonces primera ministra, esta guerra es también una victoria política, porque recupera una popularidad a media asta, mientras que en Argentina, la derrota marca el final de la dictadura militar y la vuelta de la democracia
con la elección de Raúl Alfonsín en 1983.

Cuando en 1990, los dos países reestablecen sus relaciones diplomáticas acuerdan cooperar en la pesca y la búsqueda de hidrocarburos en el océano Austral.

Pero el litigio sobre la soberanía de Las Malvinas resurge cuando el Reino Unido comienza a conceder licencias de pesca y en 2011 autoriza la prospección de hidrocarburos.

Argentina responde bloqueando el acceso a los puertos de los países sudamericanos a los barcos con pabellón de las Malvinas y a los navíos de guerra británicos.

Recientemente, Londres ha enviado su hipermoderno destructor HMS Daunter al disputado archipiélago austral.

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