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Música para salir de la marginación

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Música para salir de la marginación

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El arte y la cultura son dos medios eficaces para tender puentes entre las personas y reforzar la confianza de los jóvenes.

Esta semana presentamos ‘Slumdog Theatre’, una compañía eslovaca de jóvenes gitanos que prepara un espectáculo musical para salir de la marginación.

En un suburbio de Moldava nad Bodvou, en el este de Eslovaquia, un grupo de adolescentes gitanos desfavorecidos ha trabajado muy duro para preparar un espectáculo teatral con música incluída que algún día esperan estrenar en Bruselas.
 
Les dirige la cantante checa de origen gitano Ida Kelarova, y hoy ensayan para su actuación en un concierto organizado por la Fundación Yehudi Menuhin y la Comisión Europea.
  
Lo que queremos es ir a Bruselas. Y enseñarles lo que estamos haciendo aquí. Bailar y cantar para ellos como nos ha enseñado Ida” explica Lukás Hudák.
 
Actualmente existen en Europa entre 10 y 12 millones de gitanos. En algunos países del este y el centro de Europa esta comunidad representa entre el 7 y el 10% de la población, aunque no siempre están del todo bien integrados. En Moldava nad Bodvou, la mayor parte de los gitanos habla húngaro en vez de eslovaco.
  
 
“Trabajo con niños y jóvenes que tienen mucho talento. No están avergonzados. Y no tienen complejos porque han nacido en un clima de libertad. No tienen esa presión ni ese estrés por triunfar, así que están completamente abiertos. Y si confiamos en su talento, obtendremos resultados muy rápido” comenta Ida Kelarova.
 

Aunque no canta, Karol Horváth es uno de esos jóvenes que absorbe todo lo que se le enseña. Su sueño es convertirse en realizador de cine. De hecho ya ha dirigido varios trabajos sobre la vida cotidiana de los gitanos. “Estoy estudiando en una escuela secundaria de mecánica. Estoy en el segundo curso, pero no me gusta, porque lo que de verdad quiero es aprender cine” explica.
 
Karol tiene el apoyo incondicional de su madre Irma, una mujer que consiguió salir de la miseria gracias a su trabajo. Hoy es asistente social y un referente para los jóvenes de esta comunidad. Su hijo espera poder seguir sus pasos: “En los próximos tres años me imagino yendo a alguna escuela cinematográfica. Luego me haré un hueco en la industria y todo el mundo me respetará”.
 
Irma no se ocupa sólo de Karol. Casi todo el mundo aquí la conoce como madre Irma. La idea de crear un centro juvenil en la mayor barriada gitana de la ciudad fue suya. Hoy es un lugar de esperanza para todos los que sueñan con un futuro mejor. “Las actividades que hacemos aquí son muy enriquecedoras para los jóvenes, porque de otra manera no tendrían nada que hacer. Sólo sentarse en casa a ver pasar el tiempo. O, peor aún, podrían tomar un camino equivocado. Las actividades de este centro les ofrecen otras alternativas” comenta la madre de Karol.
  
Irma dirige además un grupo teatral que utiliza el arte como puente entre culturas.
 
En la obra que están preparando ahora, Lukas interpreta el papel de un chico adicto a las drogas que guarda cierto parecido con él mismo. Su vida no es fácil. La de Lukas, tampoco lo ha sido. Ahora quiere volver a estudiar.
 
 
“Estoy muy orgulloso de ser gitano, aunque siento que también tengo parte de húngaro. Y cuando escucha algo sobre Europa en la televisión me emociono, porque sé que formo parte de esa Europa” asegura el joven Karol.