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Aprender a usar Twitter con cinco años

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Aprender a usar Twitter con cinco años

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Son nativos digitales. Niños que tienen contacto con internet y todas sus herramientas desde edades muy tempranas. Están en Siarrouy, en el sudoeste de Francia.

Desde noviembre están aprendiendo a escribir, pero no con un lápiz o un bolígrafo, sino con el teclado de un ordenador. También están dejando sus primeros mensajes en Twitter con solo cinco años.

La red social está aumentando su protagonismo en los colegios franceses. Los profesores empiezan a enseñar cómo usarla a alumnos cada vez más jóvenes.

La idea es sencilla. El profesor escribe el mensaje que ellos van a mandar en la pizarra. Después los niños lo teclean en el ordenador.

Los niños no saben todavía leer ni escribir. Pero su profesor, Olivier Menadier, dice que el ejercicio les ayuda a conocer la ortografía y a ordenar sus pensamientos. “Cuando se empieza a preguntar a los más jóvenes, ‘¿qué querrías escribir?’, ellos responden ‘Mi papá es fuerte’. Eso no tiene nada que ver con lo que estamos hablando. Así que hacer que se den cuenta de lo que otros están diciendo sobre la construcción de una frase es también una meta importante.”

La cuenta de Twitter de la clase está muy controlada. Nadie puede leer los mensaje a no ser que el profesor lo diga. Y los niños no mandan mensajes a sus padres, como se hace en otros sitios. Se comunican con alumnos canadienses de un colegio en Calgary. Para empezar con los padres es necesario persuadirles.

“Todo forma parte de una caja de herramientas, no se puede obviar internet y todas sus posibilidades, así que es bueno. Después, es como todo. Tienes que planificar el trabajo y los límites y sobre todo explicar bien el interés del uso”, explica una de las madres.

En la actualidad hay cerca de 150 clases con Twitter en Francia. Estos proyectos pilotos no son bien vistos por todo el mundo. Algunos lo describen como una trampa o una peligrosa mezcla de negocios y educación.

“Lo que es interesante de estas tecnologías es que cuando son usadas para la comunicación, permiten salir de las cuatro paredes y empezar a aprender en la realidad. Porque puedes explicar algo diez veces en clase pero, ¿cómo lo trasladas después al mundo real?. Ese es el gran problema”, explica Nicolas Szilas, profesor de la facultad de Psicología y Ciencias de la Educación de la universidad Unige, en Francia.

Este colegio privado en Ginebra ha vivido una experiencia diferente. Como en muchos centros europeos, las tabletas han comenzado a aparecer y 1200 alumnos ya trabajan con ellas. Por su magnitud, es una iniciativa única en el Viejo Continente.

En una de sus mañanas cotidianas, 21 alumnos de entre doce y trece años están dando clase de matemáticas. Desde su mesa, el profesor, Karim Hejjaj, puede corregir sus cuentas. “Ganas en atención, te aseguras de que todo el mundo está participando, puedes ver el trabajo de todos al momento. Creo que es más rápido y mucho más eficiente. Los niños están usando esta herramienta como si la llevaran utilizando toda la vida.”

Las tabletas cuestan alrededor de 160 euros al año por niño. Y, según aseguran algunos, se trata de una modesta inversión que podría convertirse en una norma generalizada.