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La ONU entre la espada y la pared

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La ONU entre la espada y la pared

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La ONU entre la espada y la pared. Si Siria incumple su promesa de alto el fuego, el Consejo de Seguridad tendría que plantearse sanciones contra Damasco. Pero, ¿sería esto posible, teniendo en cuenta los vetos que ya impusieron China y Rusia? Vetos que en octubre del año pasado provocaron duras acusaciones de Estados Unidos. “No se trata de una intervención militar, esto no es Libia. Eso es una excusa barata de quienes prefieren vender armas al régimen sirio que ponerse del lado del pueblo”, decía la embajadora estadounidense en la ONU, Susan Rice.
 
El segundo intento también se frustró por el veto chino y ruso, a pesar de que esta iniciativa renunciaba explícitamente a una intervención militar en Siria, y ya no pedía la dimisión de Al Asad. Así lo justificaba el embajador ruso en la ONU, Vitaly Churkin: “Los autores de esta resolución no han tenido en cuenta nuestras propuestas, según las cuales la oposición siria debe distanciarse de los grupos extremistas que cometen acciones violentas”.
  
Precisamente para buscar el consenso internacional, el plan de Annan no exige la salida del Presidente sirio, y trata de presionar tanto al régimen como a la oposición armada. Algunos consideran incluso que se ha dejado a Damasco demasiado margen de maniobra, con tal de conseguir el apoyo de Moscú.
 
Rusia es un fiel aliado del régimen de Al Asad, pero su paciencia se ha puesto a prueba. El jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, se lo hizo saber este martes a su homólogo sirio, Walid al Mouallem: “Se lo voy a decir con franqueza. Hemos expresado nuestra percepción de la situación a nuestros colegas sirios. Creemos que podrían haber actuado más activamente y con mayor decisión a la hora de ejecutar lo previsto por el plan de Annan”.
 
Pero para Estados Unidos, es la hora de la verdad. Hay que aumentar la presión sobre el régimen sirio, porque de lo contrario, según Susan Rice, “quedará muy claro que lo que es una crisis cada vez más violenta, puede acabar convirtiéndose, lamentablemente, en una guerra civil a gran escala, con todo lo que ello significa para la gente de Siria”.
 
China, la otra potencia aliada del régimen sirio, ha manifestado su preocupación por la continuación de la violencia. Ha llamado a Damasco a aplicar el plan de Annan y a la oposición, a un alto el fuego.