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Mejor salud y más seguridad gracias al tejido inteligente

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Mejor salud y más seguridad gracias al tejido inteligente

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Los componentes electrónicos se hacen más pequeños y baratos. Nunca ha sido tan fácil integrarlos en nuestra propia ropa.

En esta edición de Futuris, nos sumergimos en el mundo de los tejidos inteligentes, que mejoran nuestra salud y seguridad.

Un pequeño barco de pesca atraviesa el fiordo cercano a Trondheim, en Noruega: la red tiene que revisarse para la pesca nocturna.

Eldar es pescador desde hace 40 años.

El de pescador es uno de los trabajos más peligrosos: decenas de miles de ellos pierden la vida cada año en el mundo, la mayor parte ahogados al caer por la borda.

“Cuando el tiempo es malo, cuando hay viento fuerte, es fácil caerse. A mi me ha pasado, y algunos compañeros que conocí no sobrevivieron. Es fácil caer, pero muy difícil subir de nuevo. La ropa pesa mucho cuando se moja y el agua está muy fría”, explica Eldar Aukan.

El pescador tiene un control remoto para parar el motor del barco en caso de accidente. Eldar tiene que recordar llevarlo siempre con él.

También necesita medios para avisar a los servicios de rescate y que le mantengan a flote si volver a subir al barco es imposible.

Integrar la electrónica en la ropa protectora puede hacer de estos dispositivos de emergencia transpotables e imposibles de olvidar.

En la piscina de Trondheim los científicos prueban el primer prototipo de chaleco salvavidas inteligente, desarrollado por un proyecto de investigación de la Unión Europea.

Han implantado sensores que ponen en marcha una serie de medidas salvavidas en caso de accidente. Inflan un flotador llamado ‘pulmón’ y mandan una señal de socorro.

“Como ves mi colega que lleva el ‘pulmón’ integrado aquí, se expande y en el exterior lleva la alarma de “hombre al agua”. Por supuesto, el centro del asunto es cómo se puede integrar la electrónica en el tejido”, muestra Hilde Færevik, coordinadora del proyecto.

El diseño tiene detrás mucha investigación: los sensores necesitan estar bien situados para distinguir una caída al mar del agua de lluvia. Y el ‘pulmón’ inflable tiene que quedar boca arriba incluso en las peores olas.

Esta ropa inteligente tiene un transmisor de radio automático que manda señales de socorro de corto alcance a un receptor a bordo. Esto permite al sistema parar el barco, alertar a la tripulación y avisar a los servicios de emergencia.

“La intención es que el receptor se ubique en la parte más alta del mástil. La señal del accidentado se propaga en todas direcciones y será captada por esta antena. También hay una antena GPS que puede mandar información al centro de emergencia”, cuenta Håkon V. Døvre, ingeniero de la empresa que diseña la alarma.

Hacer fiable esta tecnología no es suficiente: el uniforme debe ser cómodo para trabajar y fácil de limpiar o los pescadores no lo usarán.

“Este es un primer prototipo, es bastante grande por ahora; lo haremos más pequeño y flexible, una prenda cómoda, para que los pescadores apenas noten que la llevan”, dice Færevik.

Para asegurar la funcionalidad, el confort y la seguridad, el tejido protector de la siguiente generación de pescadores se tiene que reinventar.

Ese es el objetivo de este laboratorio químico.

Científicos de materiales trabajan con un revestimiento único que no solamente es impermeable, sino que se repara solo.

Este compuesto contiene microcápsulas que a través de un producto químico arreglan los arañazos y hacen que la protección dure más tiempo.

“Si estropeas el revestimiento también rompes las cápsulas, que contienen un agente reparador que se libera, cierra el agujero y vuelve a estar como nuevo”, explica Stephan Kubowicz, investigador de materiales del SINTEF .

El tejido inteligente puede salvar vidas en el mar. Pero, como vemos en nuestro siguiente destino, puede ayudar también en la vida cotidiana.

Otros investigadores en Eindhoven han encontrado una manera de usar diodos emisores de luz azul para tratar el dolor de espalda.
El resultado es un producto innovador que cada vez tiene más salida comercial.

“Los cuarenta leds se engarzan en una pieza de tejido. El artilugio es muy flexible, muy maleable, y se ve que la correa con el parche en el interior se adapta a la forma del cuerpo”, muestra Gregor Jelen, director de productos de una de las empresas colaboradoras.

La luz azul estimula la producción de óxido de nitrógeno (NO) de la piel, relajando los músculos y mejorando la circulación, lo que alivia el dolor. El efecto se multiplica por el calor que irradian los diodos. Un sensor infrarrojo se encarga de que no haya riesgo para la piel o los ojos. Los inventores afirman que es un aparato seguro y que no emite radiación ultravioleta.

Para medir el verdadero alcance de su capacidad curativa se están llevando a cabo estudios clínicos a gran escala.

Seguridad y comodidad son una prioridad para los diseñadores que encuentran potencial creativo en los textiles inteligentes.

“Hay retos todavía en la aplicación de leds en las telas, pero cada vez es más fácil. Las baterías son un poco grandes aún y tienen un periodo operativo limitado; el control de los leds tiene que ser más resistente, más fiable. Pero trabajamos en ello y los conseguiremos”, predice Rogier van der Heide, uno de los diseñadores del sistema.

Esta tecnología, desarrollada a través de un proyecto de la Unión Europea, es compatible con las cadenas de producción actuales.

Así la fabricación de tejidos inteligentes es más fácil y barata: estas piezas de tela pasan por las mismas máquinas del circuito habitual de producción.

El calor puede dañar las telas sintéticas, así que en lugar de soldar se usa pegamento conductor para pegar los elementos luminosos a los finos cables de cobre de la prenda.

Como los leds son bastante eficientes, una batería compacta puede asegurar varias sesiones de tratamiento entre recargas.

“Nuestro aparato se ha diseñado con electricidad de bajo voltaje, así que es totalmente seguro llevarlo cerca del cuerpo… El precio lleva bajando varios años ya, así que producir estos aparatos basados en la luz led es cada vez más realizable”, explica Koen van Os, coordinador del proyecto.

Con estas incotables aplicaciones, los tejidos electrónicos están mejorando la vida a muchos niveles.
La salud y la seguridad son sólo dos de ellos.