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Una amenaza se desvanece y otra se perfila

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Una amenaza se desvanece y otra se perfila

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La anunciada puesta en órbita del satélite norcoreano ha hecho aumentar peligrosamente la tensión en el noreste asiático. Considerado por los japoneses y los surcoreanos como un test militar encubierto, el fracaso del lanzamiento ha devuelto una frágil calma a la región. Y este viernes, la principal plaza bursátil, la de Japón, reaccionaba al alza, aunque eso no quiere decir que las aguas hayan vuelto a su cauce. Según este experto ruso, Pyongyang no dará su brazo a torcer.

“Estoy seguro de que Corea del Norte seguirá adelante con su programa espacial”, explica Yuri Karash, de la Academia Rusa de Cosmonáutica. “Porque para ellos, cancelarlo ahora sería un fracaso estrepitoso del régimen. Pyongyang asegura que ha creado un clima muy favorable para el desarrollo tecnológico. Y si ahora dan marcha atrás estarían reconociendo que han mentido. Y que Corea del Norte no está preparada para salir al espacio. Así que no lo van a cancelar. Y se trata de motivos ideológicos. Van a continuar adelante”.

Poco importa ahora que lo que ocurrió este viernes fuera efectivamente el lanzamiento de un satélite o de una prueba militar con misiles. Pyongyang seguirá enseñando los dientes y haciendo alardes de fortaleza para resistir al asedio exterior. Sus vecinos saben que dentro de poco habrá otra provocación. Ahora bien, ¿de qué indole?

“Creo que la posibilidad de que intenten un ensayo nuclear es alta”, asegura Toshimitsu Shigemura, profesor de la Universidad japonesa de Waseda. “Y probablemente tanto Corea del Sur como Estados Unidos aprueben nuevas sanciones contra Pyongyang o endurezcan las que ya existen. Si no me equivoco, Corea del Norte intentará eludir esa presión exterior y seguramente opte por realizar una prueba nuclear”.

La tensión del pasado reciente se ha multiplicado exponencialmente desde que en 2010 un barco surcoreano fue deshecho en dos por una explosión
cerca de la frontera marítima del vecino del norte. Aunque Corea del Norte siempre ha negado su responsabilidad en aquel suceso.

Unos meses después varios disparos de artillería pesada en la isla fronteriza de Yongpyeong hicieron saltar las alarmas de nuevo. Corea del Norte se quejaba entonces de la provocación que para Pyongyang suponían los ejercicios militares que estaban llevando a cabo Corea del Sur y Estados Unidos cerca de su frontera.

Entre un incidente y otro, ha habido también negociaciones, pero no han dado los frutos deseados para desactivar la amenaza nuclear. Una amenaza que Pyongyang utiliza para ganar peso en una región donde Corea del Norte es el país más pobre y se encuentra rodeado de fuertes potencias económicas.