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La recta final para las presidenciales francesas hace sacar los colmillos a los candidatos

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La recta final para las presidenciales francesas hace sacar los colmillos a los candidatos

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Este domingo es el gran día. Una jornada que determinará quién de los 10 candidatos estará entre los dos elegidos para disputarse la final.

Un partido que tiene como destino el despacho presidencial del palacio del Elíseo y que a causa de su proximidad está haciendo aflorar la agresividad de los contrincantes.

“Promesas incumplidas, comportamientos no controlados. Demasiados fracasos que no se han asumido y que justifican que no se le vuelva a reelegir”, decía el candidato socialista François Hollande.

Nicolas Sarkozy le respondía de esta forma: “Más funcionarios, menos horas de trabajo y más ayudas sociales. Pero… ¿Cómo pagamos esos gastos? Ahora comprendo que el señor Hollande haya hecho un programa para un Gobierno de un año”.

La candidata del “Frente Nacional”, Marine Le Pen se concentraba en atacar a François Bayrou. “El centrista más flojo del planeta, François Bayrou el insumergible. Sirve para todo, tanto para la izquierda como para la derecha”, decía Le Pen.

El candidato del “Frente de Izquierda”, Jean-Luc Mélenchon atacaba la gestión de Nicolas Sarkozy. “Debemos tirar a la basura el poder de la derecha y el de su representante, que hace 5 años nos infligió esta derrota tan costosa”.

El tercero en las encuestas, el centrista François Bayrou acusaba a los dos favoritos: “Mienten porque Nicolas Sarzoky no quiere que miremos de cerca su gestión y porque François Hollande ha decidido multiplicar unas promesas inasumibles”.

La candidata de “los Verdes”, Eva Joly, declaraba en la televisión pública que “está un poco bloqueada entre la izquierda floja que no promete nada y la izquierda loca que lo promete todo”.

Nathalie Arthaud del partido “Lucha Obrera” declaraba en un mitin: “Si los trabajadores tienen toda la razón de aborrecer a Nicolas Sarkozy, tampoco tienen ninguna razón para confiar en François Hollande”.

Jacques Cheminade de “Solidaridad y Progreso” denunciaba tanto al presidente saliente como al candidato centrista. “Si estamos, y esa es una de las razones del fracaso de Bayrou, en la mística del equilibrio presupuestario, en este periodo de crisis no iremos a ninguna parte. Pero si como Sarkozy decimos que la crisis ha acabado es que nos hemos vuelto locos”, decía Cheminade en una emisora de radio.

Nicolas Dupont-Aignan, candidato del partido “Arriba la República” critica las políticas económicas del Gobierno: “Si hubieramos sido un poco proteccionistas con el tema de los ascensores y con el de los automóviles. Y si volviéramos a una mayor igualdad en el mercado seguramente conservaríamos nuestros puestos de trabajo”.

“Estoy aquí un poco solo. No tengo a mis colegas conmigo y estoy acostumbrado a formar parte de un grupo. Estamos juntos, invadimos las salas de reunión de los jefes en grupo, secuestramos en grupo y vamos a la huelga en grupo”, decía Philippe Poutou, candidato del “Nuevo Partido Anticapitalista”.

A falta de 6 días para las elecciones la gran incógnita será la abstención. Hace 5 años alcanzó el 16% pero en 2002 llegó a la cifra récord del 30%.

“No hay el interés que se podía observar en dos mil siete. Pero tampoco existe la desgana del dos mil dos. Tendremos una abstención importante, alrededor del veinte por ciento pero no llegaremos a ese tercio que algunos dicen”, apunta la analista política Céline Bracq.

Las últimas encuestan muestran que en los últimos seis meses uno de cada dos votantes habría cambiado su intencion de voto. Una situación que muestra las dificultades de los candidatos para granjearse la confianza de los electores.