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La reforma laboral italiana afronta el filtro parlamentario

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La reforma laboral italiana afronta el filtro parlamentario

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No hay margen para el error. La reforma laboral es un imperativo para el gobierno de Mario Monti. El proyecto de ley que comenzó a debatirse en el Senado italiano el pasado jueves podría tardar meses en superar el filtro parlamentario. Porque esta vez, Monti ha decidido negociar en vez de imponerlo por decreto, como hizo con la reforma de las pensiones.
 
Se lo exigía el Partido Demócrata, uno de sus  principales apoyos. Por eso el gobierno ha aceptado revisar el texto original. Sobre todo en aquello que concierne al artículo 18 del Código de Trabajo, una línea roja que ningún gobierno antes se ha atrevido traspasar. Se trata del artículo que regula las condiciones de despido en las empresas de más de 15 trabajadores. Y que prevé la readmisión obligatoria del empleado y una indemnización en caso de que un juez considere injustificado el despido.
 
El nuevo texto propuesto por Monti otorga al juez la posibilidad de ordenar esa readmisión si considera que las razones del despido son “manifiestamente inexistentes”. Mientras que el texto original preveía únicamente una compensación, pero no la readmisión.
 
Para explicar las virtudes de la reforma, la ministra italiana de Trabajo, Elsa Fornero, se desplazó el sábado a Reggio Calabria, una región del sur donde el paro sacude al 40% de los jóvenes.
 
“Esta reforma es equilibrada”, decía. “Porque observa muchos aspectos distintos del mercado laboral y no sólo uno. No sólo establece la posibilidad de despedir, sino también la de obtener un trabajo menos precario. Y además, ayuda a aquellos que han perdido su empleo”.
 
Las heridas provocadas por la reforma de las pensiones todavía están abiertas. Y los sindicatos vaticinan un futuro incierto. Según dicen, los 350.000 trabajadores que han firmado un acuerdo de despido voluntario a cambio de cobrar el paro hasta que pasen a ser pensionistas se quedarán sin ingresos antes o después, ya que la edad de jubilación ha aumentado con la reforma.
 
El pasado martes, el FMI alertó sobre las dificultades del mercado laboral europeo. Y según sus previsiones el paro seguirá aumentando este año en la eurozona. En España, se espera que la tasa supere el 24%. Y en Italia llegará al 9,5%.
 
Para el gobierno italiano supone un nuevo contratiempo en un momento delicado en el que el ejecutivo negocia la reforma laboral.
 
Hablamos de ello con el analista económico y político Luigi Spinola, desde Roma.
 
Euronews: “La reforma laboral es el reto más importante y peligroso al que se enfrenta el gabinete de Mario Monti. ¿Cuáles son los puntos clave de esa reforma y los aspectos más sensibles?”
 
Luigi Spinola: “El mercado laboral está dividido en dos. Por una parte, el mercado de los contratos indefinidos, estables y bien regulados, que dan a los trabajadores unas determinadas garantías, pero que conllevan unos gastos para las empresas y que, por eso mismo, son limitados. Y por la otra, encontramos un mercado laboral paralelo, con contratos temporales y de otra índole, muy mal pagados y que ofrecen muy pocas garantías al trabajador.
 
El reto de Monti consiste en conciliar ambas cosas y repartir los derechos. Debe facilitar el despido y al mismo tiempo regular el mercado de una manera más estricta. Y me explico, porque puede parecer una paradoja. Monti debe hacer lo posible para que los empresarios recurran lo mínimo a esos contratos atípicos basados en la flexibilidad. Y puede hacerlo aumentando el coste de esos contratos. 
 
Euronews: “Habla de reglas más estrictas a la hora de contratar y de flexibilidad para despedir. ¿No cree que eso puede agravar la precariedad de los trabajadores sin ofrecer verdaderas ventajas para el empleo a nivel nacional?
 
Luigi Spinola: “Sí, en lo que concierne a la flexibilidad en materia de despido. Es decir, el juez mantiene su poder de supervisión para garantizar la regularidad de las acciones y puede limitar los riesgos que puedan aparecer. Pero es cierto que podría producirse un efecto contrario si obligamos a las empresas a remplazar ciertos contratos temporales por contratos definitivos.
 
En un mundo perfecto, eso sería ideal, pero hay que darse cuenta de que, en ese caso, los trabajadores en lugar de encadenar varios contratos temporales se encontrarían con otros contratos aún más precarios”.
 
 
Euronews: “Cree usted que esta reforma puede de verdad ayudar a la economía italiana a captar inversiones extranjeras, como sostiene el primer ministro?
 
Luigi Spinola: “Monti está convencido de ello. Y lo vimos hace un mes, cuando viajó a Tokio y a Pekín, para promocionar la reforma delante de los chinos y los japoneses.
 
Los analistas, sin embargo, son mucho más escépticos. Y dicen que se trata de una condición necesaria, pero no suficiente. Porque ven otros obstáculos, como la burocracia italiana y la complejidad jurídica de nuestro sistema. Así que no deberíamos esperar demasiado de las inversiones que pueda favorecer”.
 
Euronews: “La reforma es bastante compleja. Los que lo intentaron en el pasado, interviniendo en los intereses particulares de empresas, sindicatos o corporaciones profesionales tuvieron que revisar sus objetivos a la baja. Y ha ocurrido otra vez con la reciente liberalización de algunas actividades. ¿Es tan complicado el mercado laboral italiano?”
 
Luigi Spinola: “Monti ha hecho su elección. Para discutir la reforma, ha invitado a la mesa de negociaciones a los sindicatos y a la patronal, pero sin otorgarles el derecho de voto. No debemos olvidar que actualmente vivimos una situación política muy particular, con un gobierno de tecnócratas apoyado por dos partidos que durante quince años han estado enfrentados en la arena política. Y por ahora, esta colaboración ha tenido un efecto positivo. Y esperemos que pronto pueda traducirse en resultados”.