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Frente Nacional: ¿Voto de castigo o de adhesión?

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Frente Nacional: ¿Voto de castigo o de adhesión?

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Es la tercera en discordia. Marine Le Pen ha logrado superar el reto con buena nota.

El Frente Nacional no se ha derrumbado a pesar de que ya no cuenta con su líder histórico. Al contrario, se ha reforzado.

Marine Le Pen ha sabido seducir a un vasto electorado y rechaza el argumento de que se trate de un voto de castigo.

“El señor Sarkozy explica que es un voto de crisis, un voto de sufrimiento… No, no, es un voto de adhesión. Los electores que se han dirigido hacia Marine Le Pen saben muy bien lo que ya no quieren y saben muy bien lo que quieren”, ha dicho.

La Unión por un Movimiento Popular (UMP) de Sarkozy ha perdido dos millones de votantes desde 2007. En la sede del partido en Alta Saboya están convencidos de que esas voces se han ido al ultraderechista Frente Nacional.

“Eran nuestros electores y los hemos perdido, sean cuales sean las razones. Así que debemos recuperarlos, no mediante alianzas sino por un discurso, un método, una pedagogía que les haga volver al regazo de Nicolas Sarkozy”, ha declarado un miembro de la UMP.

Tarea nada fácil. El Frente nacional ha ganado mucho terreno en las zonas rurales, con un electorado tradicionalmente de derechas, gracias al elevado paro y la llegada de inmigrantes.

En un pueblo del departamento de Gard, en el sudeste de Francia, Le Pen ha cosechado el 35% de las voces. Y parece que los que se han radicalizado no están dispuestos a dar un paso atrás.

“Hemos esperado durante cinco años sobre temas del laicismo, la economía, etc, y no ha hecho nada, así que no veo por qué ahora debería darle mi voto”, ha dicho un militante del Frente Nacional.

Le Pen ha seducido más allá de las clases obreras, donde ha logrado sus mejores resultados. El 35% de los obreros franceses han votado al Frente Nacional. Una tendencia que empezó en los años 90. Este electorado, tradicionalmente de izquierdas, se siente ignorado y abandonado por la izquierda.

Según Paul Bacot, sociólogo, no está claro “si es la clase obrera la que ha girado a la derecha o si es la noción de derecha e izquierda la que ha girado”. “Algunas reivindicaciones de seguridad social, de seguridad económica, de garantías de derechos sociales que hace 30 o 40 años constituían el núcleo de la ideología de izquierda, tendemos a consideralas hoy, al contrario, como el signo de un pensamiento de derecha asustado por el progreso, Europa y la internacionalización”, ha añadido.

Una extrema derecha asustada pero sin inhibiciones, liderada por el carisma de una mujer que habla claro y llama a las cosas por su nombre.

“Cuando les preguntamos sobre sus motivaciones de voto y las razones por las que han votado a Marine Le Pen, dicen que ella tiene al menos la capacidad de poder nombrar las cosas por su nombre, es decir, describir una situación con términos y argumentos que forman parte de su día a día”, ha dicho Jean-Daniel Levy, de un instituto de sondeos.