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#Nimileuristas

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#Nimileuristas

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Montañas del noroeste español, un día canteras que proveían de carbón y aspiraban a garantizar la autonomía energética del país, hoy son el catalizador de tres crisis. La que golpea a través de los bancos y los recortes sociales, la crisis inmobiliaria, y el cierre progresivo de las minas, bastión económico local. En Bembibre, en la comarca leonesa de El Bierzo, llegaron a trabajabar 2.500 personas directamente de la mina. Hoy quedan en activo menos de cien mineros, buena parte trabaja a través de subcontratas, con los peores salarios de la historia de la minería.

Javier Nuevo Vega es uno de ellos. Tiene 35 años. “Yo empecé a trabajar en el 92 como ayudante minero. Después he trabajado varias veces en la mina. He marchado, he vuelto… Hace diez años por ponerte un ejemplo se ganaba más. Te levantabas con una sonrisa para ir a trabajar. Daba gusto. Ahora te levantas porque no tienes otra opción. Las horas extras me las pagan a 5 euros. Si no las haces te tachan, a la calle, meten a otro o te fastidian pagándote lo mínimo. Ni mil euros.”

El paro en España es de un 23,3 por ciento, y son los menores de 35 años los más castigados por esta situación. En 2005 el paro juvenil rondaba el 20 por ciento. Ahora araña el 50, y hace tiempo que duplicó la media europea. Las cifras reflejan además que los más sacudidos por el desempleo son los que tienen menos estudios. Muchos de ellos los dejaron al calor de la burbuja inmobiliaria. La tasa de abandono escolar en España es del 28,4 por ciento. También duplica la media europea.

Andrés Robles Arias tiene 23 años y está en el paro. “Yo dejé de estudiar con 16 porque teníamos un negocio familiar. De maquinaria, de obra pública, y me puse a trabajar con las máquinas. Ahí estuve cuatro años. Hasta que empezó en el 2008 la crisis.” Clara Rubio García tiene 24, ha tenido contratos, pero precarios. “Yo estudié hasta los 18 años. Y luego me puse a trabajar de camarera, cobrando menos de mil euros también. Y en algunos hasta sin asegurar.” También Estiven de Freitas Lobato sufre el paro que afecta a los jóvenes. “Estos últimos años pues no se ha trabajado nada. Menos en lo que me gusta a mí, en lo que me ha tocado. He estado dos años haciendo cubiertas, fuera de mi casa”.

Muchos han tomado ya el camino del exilio económico. Cecilia Fernández García, en el paro, dice que acabará emigrando. “Lo que me planteo para el futuro es que como no me salga nada me tengo que ir. Para Europa o para donde cuadre.

Datos del Eurobarómetro de la Comisión Europea reflejan que 7 de cada diez jóvenes estarían dispuestos a marcharse de España. Tras muchos años siendo positivo, el saldo migratorio exterior se volvió negativo en 2011. Marcharse, una vía de escape para una nueva categoría laboral y social. La de los nimileuristas. Término acuñado por el diario español “El País” para referirse a quien no gana ni siquiera mil euros de sueldo mensual.

Jan Martínez Ahrens es Subdirector del periódico. “El término nimileurista surge de un término previo, que es el de mileurista que se acuñó en 2005 cuando una joven catalana escribió una carta a este periódico contando su situación que era la de muchos jóvenes en España. Seis, siete años después nos dimos cuenta de que ser mileurista había dejado de ser una persona en precario y que era un sueño para miles, y miles, cientos de miles de jóvenes españoles.”

Hoy en el polígono industrial construido en las inmediaciones de Bembibre para albergar las empresas que debían tomar el relevo económico de la minería, solo contrata un call center. El alcalde de la localidad nos presenta a los responsables. Seiscientos euros netos de sueldo base más comisiones de venta, y la presión de alcanzar unos objetivos comerciales para mantener el puesto de trabajo. El proyecto esta en expansión. Pronto se mudarán a una nueva nave con mayor capacidad.

Pascual Martín Marina es el Director de este Call Center. “Tenemos un volumen importante de personas para las que éste es su primer trabajo. Así que independientemente de si está bien remunerado o mal remunerado, ésta es una gran oportunidad de empezar a trabajar y desarrollarte en algo, aunque no sea lo que has estudiado o lo que aspirabas en la vida. Y luego estamos en una zona en la que no hay otras oportunidades, con lo cual creo que es una gran oportunidad para muchísima gente.”

Los fondos con los que se pretendía relanzar la zona han servido para construir el polígono, para mejorar las comunicaciones, y para embellecer el municipio. José Manuel Otero Merayo es el alcalde de Bembibre. “Seguramente todas las personas empleamos excesivo dinero en una serie de mejoras dentro de los municipios que no eran las ideales para generar empleo. A lo mejor ese eje lo teníamos que haber empleado también en generar empleo en vez de hacer fuentes, calles, o en vez de hacer pabellones de deportes.”

En este contexto de elevado desempleo e inseguridad laboral, salarios en negro y trabajos sin ningún tipo de derechos empiezan a ser moneda corriente. A pocos kilómetros de Bembibre, en Ponferrada, con una titulación universitaria bajo el brazo y después de encadenar meses de impagos, Jorge busca su futuro laboral en el empleo público, y se está preparando unas oposiciones. Aunque la crisis también ha recortado la contratación en este sector, y cada vez salen menos plazas para más aspirantes. “Hoy hay mucha gente preparándose, mucha gente en mi misma situación. Con 34 años, buscándose un futuro. Habiendo estudiado pensaste que lo tenías todo hecho y resulta que no, que al final –cosas del destino-resulta que tienes que buscarte la vida por otros medios.!

Hace pocos años se incentivaba la adquisición de vivienda propia, hoy la hipoteca es un lastre que limita las posibilidades de movimiento. “Con mi mujer, ella sí trabaja… y nos metimos en una hipoteca a 30 años. Yo llevo ahora mismo tres años viviendo allí de hipoteca. O sea que me quedarían 27 años. Casi lo que llevo vivido.”

El crédito barato que precedió la crisis hinchó la burbuja inmobiliaria, y ha dejado a las afueras de esta localidad una zona residencial fantasma, prácticamente inhabitada. La Rosaleda. Cientos de apartamentos cerrados y hasta el mayor rascacielos de la provincia de Castilla y León. Martínez Ahrens, Subdirector de “El País”, lo ha visto día a día en las portadas de la prensa. “Se contrató a mucha mano de obra, pero era un empleo que dependía mucho de ese ciclo económico debido al crédito y a la brubuja inmobliaria. En el momento en que ha estallado esa burbuja inmobiliaria, en que se ha cortado ese crédito, se destruyó porque estaba ligado a ese ciclo, a esa estructura economica”

Por la calles de Salamanca, ciudad que alberga la más antigua Universidad española, sobran jóvenes con altísimas cualificaciones, aspirando a nimileuristas, víctimas también de la crisis inmobiliaria. Entre ellos, los arquitectos, como Juan González López. “Realmente el boom de la crisis inmobiliaria fue tremendo, sobran muchísimas casas, sobran arquitectos seguramente. No hay dinero. Ni para comprar ni para financiar nuevos proyectos. Y nosotros como titulados superiores universitarios, sobre todos los jóvenes, llegamos justo cuando nos necesitaban los que ya estaban metidos en el negocio y cuando se ha acabado somos los primeros que hemos sobrado”.

Acompañamos a Óscar Redero Gómez, otro plurititulado a casa de sus padres. En noviembre se le acaba el paro. El colchón familiar es el único asidero de muchos jóvenes. “Estudié ingeniería de obras públicas. Después ingeniería de caminos. Y entre una y otra he hecho un par de másters en prevención de riesgos laborales. Mi mujer está también en paro ahora mismo. Mi situación es esta: tengo que pedir dinero a mis padres ya. Ahora mismo me queda algo, con el paro, lo que ahorré trabajando, pero cuento con que dentro de poco voy a tener que pedirles dinero. Porque no queda otra.”

Su padre, Santos Redero Bellido, profesor ya jubilado, mira con preocupación el futuro de su hijo. “Teniendo la edad mía, Yo me planteo ya de vez en cuando a ver qué es de Oscar cuando mis años pasen”.

Un drama económico y social que no afecta sólo a los jóvenes. La familia asume el papel asistencial que el Estado no cumple, como nos explica Fernando Gil Villa, sociólogo de la Universidad de Salamanca. “Ahí tenemos una generación que tuvo que ayudar a sus padres y ahora tiene que ayudar a sus hijos. Una generación educada en la posguerra, una generación de héroes silenciados que son los que de verdad están manteniendo este país. El golpe es tan grave, es tan grave darte cuenta de que no puedes crear una familia, es tan grave que no puedes tener un techo, que te bajan el salario, que no tienes salario, que te tienes que ir… que yo creo que no lo están asimilando. Entonces yo creo que en estos momentos la psicología colectiva de la juventud española está como sufriendo un trauma, y tú cuando sufres un accidente, un golpe, un trauma, no lo asimilas. Necesitas un tiempo para asimilarlo.”