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Vuelven los cosacos

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Vuelven los cosacos

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En la nueva temporada de ‘Russian Life’, volvemos a viajar por las partes más sorprendentes del país más grande del mundo.

Empezamos nuestro viaje en el sur de la Rusia europea donde hoy, como desde hace siglos, viven los cosacos rusos.

Un destacamento de cosacos patrulla las calles de Piatigorsk, una ciudad famosa por sus fuentes de agua mineral.
En muchas regiones de Rusia como esta, la identidad étnica y cultural cosaca está creciendo con fuerza.

“En palabras de nuestro gran novelista León Tólstoi, los cosacos son los que crearon Rusia. Han servido siempre como avanzada, expandiendo y manteniendo las fronteras rusas. Antes que nada son guerreros”, explica Vladimir Ponomaryov, atamán cosaco.

Datos de los cosacos


  • La emergencia de los cosacos data del siglo XIV y XV.
  • Los asentamientos cosacos servían al Imperio Ruso como colchón en las fronteras, a cambio estos tenían una alta autonomía.
  • Durante la guerra civil rusa, las regiones cosacas fueron focos de antibolchevismo.
  • En el censo electoral ruso de 2010, los cosacos son reconocidos como etnia.
  • Los líderes cosacos estiman su población entre 2,5 y 4 millones.

“La gente se alegra cuando ve a los cosacos: ‘mira, los cosacos a caballo, todo va bien”, continúa.

Durante el largo dominio comunista, los cosacos fueron desplazados de la sociedad. Su cultura sobrevivió en las canciones y bailes tradicionales, mundialmente conocidos.

“Cuando lo cosacos bailan el público ruge y silba, nadie puede quedarse quieto y no bailar viendo este baile cosaco, es simplemente imposible”, cuenta Vasily Berchenko, director artístico del The Stravropol Cossak Ensemble.

Tras su llegada al poder, los blocheviques desarrollaron una campaña de represión, tratando de erradicar a los cosacos, a los que veían como una fuerza reaccionaria opuesta a la lucha por la libertad del pueblo.

“Algunos de los cosacos se exiliaron en Siberia, los más rebeldes fueron ajusticiados, y otros se quedaron y mantuvieron las tradiciones.”, nos dice Nikolay Okhonko, director del Museo de Stravropol de Saber Local.

Caídas las barreras ideológicas, estos últimos buscan el rasto de sus antepasados prerrevolucionarios y abogan por restaurar el modo de vida de sus ancestros.

Una recreación de una antigua casa de labor cerca de Essentuki se ha convertido en un museo viviente y en una gran atracción turística.

“Tenemos visitantes de toda Rusia. Se van con lágrimas en los ojos: ‘¡las tradiciones viven, la gente de Rusia vive, los cosacos están vivos!”, afirma Raisa Kholodnaya, fundadora de la casa.

Una nueva generación de cosacos se educa en las escuelas estatales de la región, muchas de ellas con clases especiales para los padres que quieren que mantengan los valores cosacos.

El programa incluye Historia de los cosacos, entrenamiento militar básico así como la posibilidad de ir a la iglesia.

Su profunda fe define a los cosacos, cuya visión del mundo está arraigada en el cristianismo ortodoxo.

“El lema de los cosacos es ‘por la fe, el zar y la patria’. Dese cuenta de que la fe es la primera. Es el núcleo del hombre: sin fe es imposible hacer nada. Los cosacos tienen fe: lo primero que hacen al llegar a un sitio nuevo, antes incluso de construir sus casas, es construir un templo.”, explica el arzobispo ortodoxo Pavel Ageyev.

Esta casta de guerreros eslavos busca su lugar en la sociedad rusa. Los cosacos se ven como un factor de estabilidad en la turbulenta región del Cáucaso Norte.

“Todas las naciones se llevan bien con los cosacos. Nos somos conquistadores, somos gente pacífica que trabaja pacíficamente. Si nadie les daña, los cosacos no dañan a nadie.”, aduce Viktor Borisenko, atamán cosaco.

En la siguiente edición de ‘Russian Life’ veremos una región que atrae a los viajeros más arriesgados, la península de Kamchatka en el extremo este.