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Debate entre vueltas: historia de una tradición francesa

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Debate entre vueltas: historia de una tradición francesa

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Tres horas de duelo para convencer a los indecisos, amarrar a sus electores e intentar vencer al adversario. Ante millones de franceses, el socialista François Hollande y el conservador Nicolas Sarkozy se dieron a fondo en el debate político; un pugilato en el que los contendientes rivalizan con sus programas pero también con frases que matan.

Sarkozy:
Eso es mentira, mentira.

Hollande:
¿El qué, el qué?

Sarkozy:
Cuando dice que estoy contento conmigo mismo, que no asumo mis responsabilidades. Eso es mentira.

Hollande:
Entonces está descontento consigo mismo. He debido equivocarme, he cometido un error. Le pido disculpas: usted está muy descontento consigo mismo

Sarkozy:
Señor Hollande, esto no es un concurso de chistes.

Esta tradición de las elecciones presidenciales francesas comenzó con el primer debate entre François Mitterand y Valery Giscard d’Estaing. Una frase de ese histórico duelo del 10 de mayo entró de inmediato en los anales:

Giscard d’Estaing:
“Señor Mitterrand, usted no tiene el monopolio del corazón. Yo tengo un corazón como el suyo que bate a su propio ritmo y que me pertenece. Usted no tiene el monopolio del corazón. Y no hable a los franceses de esa forma tan hiriente para los demás”

En 1988 el presidente Mitterand gobierna en cohabitación con la derecha. Para ser reelegido, el candidato socialista debe enfrentarse a su primer ministro, Jacques Chirac.
Otro duelo que hizo historia por este diálogo:

Chirac:
“Déjeme solo que le diga que esta noche, yo no soy el primer ministro y usted no es el presidente. Somos dos candidatos que se someten en igualdad de condiciones al juicio de los franceses, que son los únicos que cuentan. Me va a permitir por tanto que le llame señor Mitterrand.”

Mitterrand:
“Tiene usted toda la razón, señor primer ministro”

En 2002 se produce un paréntesis cuando Chirac se niega a debatir con Jean Marie Le Pen. La tradición se reanuda en 2007, con una importante novedad: por primera vez, una mujer, la socialista Segolene Royal, se bate en duelo con un hombre. Nicolas Sarkozy consigue sacar de sus casillas a su adversaria.

Sarkozy:
No se por qué se enfada la señora Royal

Royal:
No me enfado; estoy encolerizada.

Sarkozy:
Pues cómo será cuando se enfada…

Royal:
Yo nunca pierdo los nervios, tengo mucha sangre fría.

Sarkozy:
Pues mire, acaba de perderlos.

Nicolas Sarlozy marcó con esta estocada el debate de las presidenciales de 2007.

Sophie Mandrillon. Euronews:
Veinte millones de espectadores vieron anoche el debate entre Nicolas Sarkozy y Francois Hollande. El duelo entre las dos vueltas es el momento fuerte de la campaña, pero ¿ha cambiado algo?

Para saberlo hablamos con el historiador Christian Delporte, especialista en medios y en comunicación política. Usted acaba de publicar “Los grandes debates políticos: programas que crean opinión”.

euronews:
El debate había generado mucha expectación. En la derecha tenemos a un presidente saliente al que los sondeos señalan como claro perdedor; en la izquierda a un favorito inexperimentado en el ejercicio del poder a ese nivel. ¿Cree que hubo un vencedor anoche?

Christian Delporte. Historiador.
Mire, teníamos un favorito en los sondeos, que era efectivamente Hollande, pero también un favorito del debate, que era Sarkozy.

Hollande tenía un reto: mostrar que es presidenciable, y para Sarkozy el desafío era demostrar la falta de espesor político de su adversario, François Hollande.

Se esperaba a un Sarkozy belicoso, y lo fue.
Pero creo que no se esperaba semejante nivel de combatividad por parte de Hollande.
Desde ese punto de vista creo que ha sorprendido. También pienso que el momento más determinante del interminable debate, porque duró tres horas, fueron los 10 primeros minutos.

Ambos trataron de imponerse. Sarkozy intentó dirigir el debate, pero Hollande plantó cara enseguida, hoy se habla más bien de empate, y eso da ventaja a Hollande, por lo menos ha marcado puntos.

euronews:
¿Cómo vió a uno y a otro? ¿en qué estuvieron bien y en qué no?

Christian Delporte:
Creo que Hollande contestó bien, fue ágil en el intercambio, no creo que su adversario lograra ponerle realmente en aprietos, excepto tal vez en el terreno de la inmigración. Yo creo que uno de los errores que cometió Sarkozy fue enrocarse en su balance en vez de hablar de futuro.

euronews:
Las pullas, los faroles también forman parte del ritual…¿Cuáles han sido los momentos clave del debate?

No hubo muchas pullas, pero desde ese punto de vista gana François Hollande al decir a Sarkozy “usted siempre está contento consigo mismo”. Creo que es lo que vamos a oir hoy por todas partes.

euronews:
Hay muchos indecisos, cerca del 20% que eligen candidato en el último momento. ¿Cree que el duelo de ayer pesará en el resultado?

Christian Delporte:
¿Sabe? el 20% de indecisos a pocos días de la segunda vuelta de las presidenciales no es enorme, en 2007 había entre el 30 y el 40%. Dicho esto, la lección que se extrae de los debates precedentes es que los indecisos no acaban votando en masa por uno u otro candidato, más bien se reparten entre los dos. También sabemos por experiencia que los sondeos sobre el debate siempre dan ventaja al candidato favorito de las presidenciales.

euronews:
Tres horas de cara a cara según un ritual que no ha cambiado sustancialmente desde 1974. ¿Cree que es una fórmula obsoleta? a fuerza de buscar la estocada ¿queda realmente espacio para informar a los electores?

Christian Delporte:
En Francia hay debates entre las dos vueltas desde 1974, y no creo que lo más importante en este tipo de debate sean las propuestas. Lo que se espera es en primer lugar un choque de personalidades y desde ese punto de vista pienso que ayer estuvimos bien servidos.

euronews:
Christian Delporte. Muchas gracias por su análisis.