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Intercambios entre oriente y occidente

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Intercambios entre oriente y occidente

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El lejano oriente sigue fascinando a los occidentales y cada vez más a los más jóvenes, como Olivier. Admite que China también tiene sus cosas malas, pero que a pesar de todo, quiere volver. Aunque por ahora tendrá que conformarse con Bélgica. Tras un año en Pekín, está convencido de que volverá al país más poblado del mundo para aprender mandarín. “En China me siento como en casa. Los chinos son muy amables, simpáticos y cercanos. Te facilitan mucho las cosas.”

Al contrario, para Jia’ai Europa es el destino soñado. Estudia un Master en la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica. “La gente de países diferentes piensa de forma diferente, y podemos aprender mucho de su forma de pensar.”

Esta universidad lleva 35 años manteniendo estrechos lazos con China. Es ya una tradición. 500 alumnos e investigadores chinos pasarán este 2012 por el campus de la universidad. Jia’ai investiga la biodegradación de pesticidas. Trabaja con muestras de agua contaminada del desierto del Néguev en Israel. Dice que los científicos europeos se comunican mejor entre ellos, y que la gente trabaja más tranquila. “China está creciendo muy rápido. Tenemos que mantener el ritmo, y siempre vas con prisa, tienes que hacer las cosas rápido. Aquí disfrutamos más de la vida.”

A su ritmo, Simon está haciendo tres másters. Uno en Gestión, en la Universidad de Pekín, otro en Finanzas en la Universidad de Hong Kong y este año estudia economía y negocios en Lovaina. “No creo que se pueda estudiar economía encerrado en un lugar. Siempre quise estar más expuesto al mundo internacional, y lo estoy disfrutando mucho.”

Los tres han conseguido una beca Erasmus Mundus, un programa de la Comisión Europea para crear lazos con China, a través de la cooperación en educación y en cultura.

Los estudiantes chinos tienen que competir para conseguir una de esas becas. Pero aquí en Europa, son pocos los que se interesan por las universidades chinas.

Suele haber pocas solicitudes, como aquí, en la Universidad Libre de Bruselas, donde estudia Olivier. “Sé que muchos ingenieros piensan en América y Europa, pero no en otros lugares. Es una pena porque en China la industria va de la mano de la universidad. Juntas construyen cosas. Así funciona allí. Las empresas vienen a vernos a la universidad.”

Olivier estudió un año en la Universidad de Tsinghua, el mejor lugar para estudiar ingeniería en China. No es fácil entrar. Hasta ahora, los europeos son aceptados como visitantes.

Cuando termine su máster en la Universidad Libre de Lovaina, volverá a China, en septiembre.

“China no tiene nada que ver con la vida de aquí. La gente no tiene ni idea de lo que está pasando allí. Hablan del crecimiento económico de China y dicen que el país copia a los otros. Al final parece que no hay ninguna razón para ir, cuando en realidad es un laboratorio. Están aprendiendo sobre sí mismos. Si hay algo que debemos ver ahora mismo es el despertar de China.”

Erasmus Mundus es una oportunidad para los estudiantes de abrirse al mundo, y no sólo mejorar su currículum, sino conocer otras formas de vida. Es el objetivo del programa: mejorar el entendimiento entre culturas. Y Simon, lo está aprovechando. “Antes de venir no era el tipo de chico al que le gusta salir, sino el que se queda en casa siempre. Pero desde que llegué he hecho muchos amigos, que les gusta hacer fiestas y creo que es divertido, una forma interesante de hacer nuevos amigos.”

Casi 4.000 estudiantes chinos han disfrutado ya de este programa de movilidad en Europa.