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La península de Kamchatka, última frontera rusa para el deporte de alto riesgo

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La península de Kamchatka, última frontera rusa para el deporte de alto riesgo

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Denis Loktev/euronews

Volcanes y géiseres del poco frecuentado Este de Rusia son una atracción irresistible para los aventureros más lanzados. En esta edición de Russian Life descubrimos la tierra de fuego y hielo, la península de Kamchatka.

Es una de las últimas fronteras salvajes del mundo. La inmensa península situada entre el mar de Okhotsk y el Océano Pacífico, una base militar de la flota de submarinos nucleares de Rusia, ha sido zona prohibida a los extranjeros hasta el decenio de los 90. El aislamiento ha protegido la belleza natural del lugar. Desde el final de la guerra fría, Kamchatka se convirtió en lugar privilegiado para los deportes de riesgo.

Para el guía de montaña Valentin Gavrilov “Esto es naturaleza salvaje en estado puro. Son muchos los que vienen aquí en busca exactamente de eso pura y simple naturaleza salvaje”.

En los meses más fríos, las motos de nieve son el mejor medio de cruzar los valles volcánicos con aguas termales humeantes. Sin embargo, la mayoría de los sitios de Kamchatka solo son sólo accesibles por aire. Los seis meses de invierno garantizan nieve segura para todos los esquiadores que llegan a las cumbres de las montañas en helicóptero.

Kamchatka


  • Kamchatka es conocida como “la tierra de hielo y fuego” por sus 414 glaciares y 160 volcanes, de los que 29 están activos.
  • La península tiene un área de 464.300 kilómetros cuadrados.
  • La temperatura media durante el invierno estça entre -25 ° C y 12 ° C.
  • El vuelo desde Moscú dura ocho horas y media.
  • Kamchatka tiene la mayor población de osos de Rusia.

Para la deportista francesa Brigitte Achkar “Poder practicar el esquí en estas montañas volcánicas magníficas, ir desde la cima hasta la orilla del mar… Creo que este es un lugar único en el mundo, y cuando nos lo podemos permitir lo hacemos y es toda una satisfacción”.

En Kamchatka están el diez por ciento de los volcanes activos del mundo. El riesgo de terremotos y avalanchas hace que el esquí sea una práctica de mayor riesgo aún.

El organizador de viajes-aventura Nikolai Veselovskiy explica: “En principio, todo lo relacionado con el esquí alpino fuera de las estaciones puede ser peligroso. Sin embargo, existen empresas de helicópteros y tienes guías cualificados para el esquí en caída libre que velan por la seguridad de los deportistas”.

Para ser una región del tamaño de Francia y el Benelux juntos, hasta ahora no hay muchos turistas. Incluso los propios rusos en su mayoría prefieren en su mayoría el esquí seguro en los Alpes. Para algunos europeos, sin embargo, Kamchatka es el no va más.
¿Para qué ir tan lejos teniendo los Alpes? Simplemente porque así descubrimos otro país. Y es verdad que los Alpes son unas hermosísimas montañas pero esto es otra cosa, tenemos toda la libertad necesaria, podemos esquíar donde queramos, en un paisaje increíble. Es obligatorio el bautismo de hielo para el guía que llega aquí por primera vez, tiene que bañarse en el Pacífico, aunque el agua está fría, es obligatorio si queremos volver “.

Hay mil maneras de explorar los volcanes de Kamchatka. Los senderistas impenitentes pueden llegar a pie a los volcanes, explorar nuevos lugares y disfrutar del paisaje virgen de la cumbre antes de lanzarse de nuevo a esquiar antes de volver a su campamento base en el valle.

El deportista español Victor de Ciria está seguro de que “la naturaleza en los Alpes no es comparable con Kamchatka ya que aquí es mucho más salvaje. Normalmente esquías en sitios donde no ha pasado nadie, y bueno, para mí no es comparable para nada.”

Sea cual sea el clima, la península rusa de Kamchatka es siempre un reto capaz de satisfacer cualquier deseo.