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Los océanos y las costas son los protagonistas de la Exposición Internacional de Yeosu, en Corea del Sur. Hasta el próximo 12 de agosto la muestra tratará de crear una conciencia global sobre la necesidad de cuidar el mar.

El pabellón del país anfitrión es una de las construcciones más llamativas. Dentro los visitantes pueden participar en un baile tradicional antes de disfrutar de la gran pantalla en forma de cúpula de 30 metros de diámetro.

Algunos proyectos presentados tienen una clara vocación futurista. Es el caso del Sea Orbiter, obra del arquitecto Jacques Rugerie. “Es un barco que puede navegar por la corriente del Golfo, con 18 pasajeros mirando continuamente por debajo de la superficie del mar”. Se trata de un laboratorio marino de 51 metros de altura cuya primera misión está prevista para el verano de 2013.

Penumbra, luces tenues y agua recogida a 5000 metros de profundidad en el pabellón español que trata de evocar la Expedición Malaspina de 2010, un proyecto dirigido a evaluar el impacto del cambio climático en el océano.

Italia fusiona el recuerdo de sus antiguas repúblicas marinas y las últimas tecnologías para la exploración del mar y la recuperación de los objetos artísticos. Las proyecciones holográficas en alta definición son un atractivo para los visitantes.

Desde las costas hasta el suelo marino. Es el viaje que propone el pabellón alemán para recordar que que la contaminación del mar empieza con frecuencia en otros lugares, como explica Dohee An, una de las responsables. “Esto es un ejemplo de los desechos encontrados en el Rin, en Alemania, y muestra que el problema de los residuos en el mar comienza en nuestros ríos.”

La mayoría de visitantes son de Corea del Sur y otros países vecinos, aunque también hay turistas occidentales. “Cuando entras en muchos pabellones y ves las novedades y las predicciones científicas, me resulta fascinante. Me dedico a la ciencia, así que me causa mucho curiosidad”, asegura un turista estadounidense. Para una compatriota, “lo mejor para mí es la arquitectura, estoy impresionada por toda la infraestructura de la Expo, pero en segundo lugar estoy viendo todos los países representados y haciéndome una idea de lugares de los que no conocía nada.”

“Con 11.000 kilómetros de costa, Corea del Sur siempre ha tenido una fuerte conexión con el mar. Y cuando los recursos marinos comienzan a disminuir, el problema no pasa desapercibido”, explica Enrico Bonna, enviado especial de Euronews.

El pueblo de Gunnaeri está a unos 30 kilómetros de la Expo. A primera hora de la mañana los pescadores de las islas cercanas llegan para vender sus presas en el enorme mercado que abastece a la ciudad de Yeosu. Algunos de los que llevan más tiempo se quejan de que la calidad del producto ha empeorado.

“El aumento de la temperatura y el fenómeno de la marea roja son los principales obstáculos. En verano se nota más, no cogemos los mismos peces que antes”, asegura un pescador local.

El problema se produce en toda la cadena de suministro, desde los pescadores hasta los distribuidores y vendedores. Uno de ellos explica la situación. “Comparado con hace tres o cuatro años, la pesca salvaje se ha convertido en una rareza. Creo que es la consecuencia del cambio climático. Además, la demanda supera la oferta, eso hace que los precios sean mayores, y nos causa un problema.”

La pesca intensiva y la contaminación han contribuido a empobrecer la vida marina. Son problemas ya conocidos, pero no son los únicos. La llamada acidificación es una nueva amenaza que describe Wendy Watson-Wright, secretaria ejecutiva de la Comisión Intergubernamental Oceanográfica. “El océano se está volviendo más ácido, un 30% más desde la Revolución Industrial. Y existe la posibilidad si seguimos haciendo las cosas como siempre de que llegue a ser un 150% más ácido. Si hay razones para que los países disminuyan las emisiones de dióxido de carbono, esta es una de las mayores.”

El hombre es el responsable de la degradación del medio marino. La Expo muestra cómo el mar puede dar respuestas a algunos problemas globales: de la falta de agua a la necesidad de recursos energéticos alternativos.

“El mar nos proporcionará los recursos que necesitamos para garantizar la supervivencia de la raza humana. Este es el mensaje principal de la declaración de Yeosu que será firmada el último día de la Expo”, explica Dong-suk Kang, presidente del comité organizador de la exposición.

Los organizadores confían en la tecnología digital, los efectos de luz y los cañones de agua para transmitir un mensaje de armonía con el mar. El espectáculo en la “Gran O”, uno de los puntos principales de la Expo, está pensado para generar una duradera impronta.

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