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El silencioso éxodo sirio hacia Jordania

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El silencioso éxodo sirio hacia Jordania

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Todos los días entre 70 y 300 sirios cruzan la frontera entre Siria y Jordania de forma ilegal, es decir, sin papeles. Cuando llegan a Jordania sólo unos pocos son registrados por las organizaciones internacionales. A otros les ayudan familiares o amigos, y hay quienes buscan apoyo en las relaciones tribales. De hecho, éstas siempre han favorecido la existencia de una comunidad siria en este lado, en Jordania. Omran Mahafza, de la Universidad de Jordania, advierte de la falta de datos. “La información aquí no es precisa porque el régimen y la oposición dan cifras distintas. Y para nosotros es difícil calcularlo porque los sirios están dispersos por toda Jordania. ¿Por qué? Por las estrechas relaciones entre las dos comunidades. Hay relaciones de todo tipo, muy sólidas, ya sea a nivel social o económico, entre la población siria y la jordana.”

Las localidades de Cyber City y Beshabsheh, cerca de la ciudad fronteriza de Ramtha, son conocidas como “centros de tránsito”, en los que las organizaciones internacionales y ONGs ofrecen ayuda de primera necesidad en las primeras semanas. La población jordana juega un papel muy importante en esta acogida, según Jens Hesemann, Coordinador de campo de ACNUR en Jordania. «La primera opción está basada en la generosidad de los jordanos. Viven con la comunidad de acogida. Esto sucede desde que empezó la crisis el año pasado, y muchos sirios se quedan con la comunidad de acogida. La segunda opción, en caso de que no puedan quedarse en la comunidad de acogida, con familias o en apartamentos alquilados, buscamos edificios vacíos y creamos centros.”

Tanto las organizaciones que están prestando ayuda como el gobierno jordano evitan la creación de campos de refugiados tradicionales. Las primeras, por razones humanitarias, y el segundo, por razones políticas. Esto impide tener cifras correctas del número de refugiados, incluso los datos oficiales son poco precisos. Dominique Hyde, Representante de UNICEF en Jordania, cuenta cómo han conseguido la integración. «En otros países se trata de verdaderos campos, la gente vive en campos de refugiados, pero en Jordania hay un sistema que ha funcionado bien para los iraquíes, porque se integran en las comunidades. En Turquía, tienen la barrera del idioma, pero en Jordania son las mismas familias, las mismas tribus, hay integración.”

El número de refugiados sirios ha aumentado de forma exponencial en las últimas semanas.
Se estima que podrían ser ya 100.000 los que han cruzado la frontera desde que comenzó el conflicto. La mitad necesita ayuda. 25.000 refugiados son niños. “Lo primero que hacemos es ayudar a los niños a vivir una situación normal. Tenemos un centro en el que se olvidan de todo lo que han vivido. Han dejado todo muy rápidamente, la familia y los amigos, y se encuentran en un lugar desconocido. Tenemos un centro en el que aprenden, lo pasan bien, juegan… y olvidan el trauma que han vivido. Esto permite también a los padres tener un poco de calma, y comenzar a planificar una nueva vida.”

Visitamos a una mujer que llegó hace 9 meses con su familia. Asegura que dejó su país al principio de las revueltas para evitar que sus seis hijos viviesen el horror de la guerra. Ha alquilado este apartamento en un barrio de Amán por 160 euros, muy por debajo del precio del mercado, a una generosa mujer jordana que se ha trasladado a Arabia Saudí. Consigue algunos ingresos vendiendo platos que ella misma prepara a los vecinos, y su marido hace lo que va surgiendo.

La mayoría de los sirios que cruzan la frontera no tienen un estatus oficial, son “invitados”. Las relaciones históricas y sociales que ayudan a las organizaciones internacionales, permiten en cambio al gobierno jordano evitar su regularización, y que el tema no salga en los medios ni llame la atención de la comunidad internacional. Ni Siria ni Jordania han firmado la Convencion de Ginebra de 1951 sobre los refugiados.

Oraib Al-Rantawi, Director del Centro Al Quds de Estudios Políticos. “Jordania está en mitad de muchas crisis de Oriente Próximo: Iraq, Siria, Palestina… y no queremos ser simplemente receptores de nuevas oleadas de refugiados.”

En el trasfondo, el temor a la llegada de otros refugiados palestinos desde Siria. El riesgo de convertirse en la tierra alternativa para el pueblo palestino, ya mayoría en Jordania, suscita un ardiente debate en la política interna.

También preocupa la cuestión interreligiosa, las consecuencias que puede tener sobre Jordania una Siria controlada en el futuro por los Hermanos Musulmanes. “Este es el resultado de la Primavera Árabe, la emergencia de los Hermanos Musulmanes en el mundo árabe. Tienen el apoyo de Turquía, de Qatar, en concreto. Arabia Saudí prefiere apoyar a los salafistas. Hemos sido testigos del aumento de los yihadistas en Siria. Para ellos, Siria es un lugar apropiado para la yihad.”

Siria corre el riesgo de convertirse en el nuevo Iraq. Y la población, o al menos una parte, es consciente de ello. Hajim Al Gild, su mujer y sus seis hijos, viven en Ramtha. Son de Deraa, y dejaron su país hace dos meses. Un país históricamente laico y multicultural, subraya. “Somos 23 millones de habitantes en Siria, suníes, chiíes, alauitas, kurdos, cristianos, drusos… Bashar Al Assad nos ha enfrentado. Yo soy suní, chií, druso, kurdo, cristiano… Soy de todas las religiones del mundo que respetan al ser humano.”

Hajim no quiere un futuro estado islamista radical en su país, sino mantener su tradición multicultural. El estallido de una guerra civil a gran escala podría abrir la caja de Pandora de la región, y Siria podría quedar dividida en microestados étnicos y confesionales.