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Villalobos, elevado a ECM

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Villalobos, elevado a ECM

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El germano-chileno Ricardo Villalobos hubiera podido limitarse a hacer las típicas remezclas del rico catálogo de ECM. Un ritmo techno por aquí, una pincelada house por allá y unos sonidos ácidos para revestir el envoltorio. En definitiva, una revisión puntual y pasajera que habría acabado pasando desapercibida al cabo del tiempo. Como ocurre con la mayoría de remezclas de temas clásicos.

La gran sorpresa es que ‘Re:ECM’ (Ricardo Villalobos-Max Loderbauer-ECM-2011) es un verdadero trabajo de reescritura musical por parte de dos paladines del minimalismo de baile y el ambient electrónico. Una obra tan contemporánea como sus originales sacando del sello muniqués algunas de sus obras más desconocidas.

Así se comprobó en directo en el acogedor teatro italiano de los Célestins, en el décimo aniversario de Les Nuits Sonores lyonesas. Descontextualizado del entorno electro de las noches y de las guitarras indies del día, el ‘Re:ECM’ en vivo es el mejor ejemplo de cómo las músicas cultas y el jazz de cámara se pueden proyectar hacia el futuro a partir de los descubrimientos de los artistas de baile. Sin ninguna concesión a la nostalgia ni a la facilidad. La alta y baja cultura dinamitadas de sus fronteras, generaciones y conceptos de clase.

El propio Villalobos se encargó de rematarlo en su sesión nocturna ’10 years secret stage’ en las Antiguas Fábricas Brossette desde el escenario principal con una sesión de dj tan hedonista como inolvidable. Durante casi media hora, estuvo jugando con dos vinilos que no paraban de atraparse mutuamente en dos percusiones frenéticas: uno de ritmo propio y otro del ‘I feel love’ compuesto en Múnich en los años setenta por Giorgio Moroder para Donna Summer. Un homenaje a la reina de la música disco en la semana de su muerte. Pero, de nuevo, una remezcla en directo que daba como resultado algo diferente e igual de excitante.

La figura alargada, quijotesca, barbuda y melenuda de Villalobos se ponía de perfil para mover los discos y las teclas de la mesa de mandos y trascender como si se hubiera reencarnado en David Gaham, el cantante de Depeche Mode. El público, mientras tanto, asistía a esta tercera y última noche del festival hipnotizado por aquél que, hace solo tres años, había protagonizado una sesión de cinco horas sin pena ni gloria por su estado de embriaguez. Su propia revancha lo elevó al estado de referente de estos diez años de certamen transversal y urbano en Lyon, donde sus actuaciones resumieron en sí el espíritu de estas nuevas citas que remezclan a su vez lo que se entendía por manifestaciones lúdicas.

Del economista ideólogo de la Tercera Revolución Industrial energética Jeremy Rifkin en la sala de fiestas del ayuntamiento a pinchadiscos de sonidos exóticos en el antiguo hospital del Hôtel-Dieu, pasando por los sintetizadores analógicos y digitales de Villalobos y Loderbauer, más un tercer acompañante a los saxos etéreos en la oscuridad del Théatre Célestins, y acabando con los locales Brodinski versus Agoria versus Laurent Garnier que dieron la alternativa al Villalobos nocturno como triunfal cierre de programa.

Web del Festival Nuits Sonores

Vicenç Batalla – euronews