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Los macedonios temen más violencia interétnica


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Los macedonios temen más violencia interétnica

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En la Antigua República Yugoslava de Macedonia crece la desconfianza entre las comunidades albanesas y macedonias. El asesinato de cinco hombres el pasado mes de abril ha desatado las tensiones en el país. Un cuarto de sus dos millones de habitantes son albaneses.

En los pueblos de las montañas del occidente, como Brodec, la mayoría habla la lengua albanesa. En 2001, con el país al borde de una guerra civil, los rebeldes se asentaron en esta zona. En 2007 la policía asaltó Brodec: encontraron un alijo de armas y arrestaron a sus habitantes. Ya han pasado cinco años, pero vuelven a tener miedo, dice el alcalde Mustafa Bektesh. “Estamos contentos con la situación actual, no me importan las fronteras. Pero queremos tener la oportunidad de desarrollarnos económicamente. Tenemos miedo de las tensiones y del conflicto. Los conflictos afectan siempre a los pobres, a los que no tienen nada para comer.”

Los habitantes de esta región se sienten abandonados por el Estado y por los bancos. Es imposible conseguir un préstamo por ejemplo para comprar más ganado. Grecia, Albania, Kósovo, Serbia y Bulgaria son los países vecinos de la Antigua República Yugoslava de Macedonia. Muchos albaneses viven en la zona occidental. También minorías turcas y algunas comunidades gitanas.

En Tetovo, la principal ciudad del noroeste, la mayoría de los habitantes son albaneses. Cuando se vendió el estadio de fútbol, mil seguidores del equipo macedonio Teteks se enfrentaron a otros mil seguidores del Shkendija.

Blasko dice que defiende su club, el Teteks. “Los albaneses siguen teniendo la idea de una gran Albania y les gustaría quitarnos esta parte de Macedonia. Nosotros protegemos a nuestro equipo, a nuestra ciudad, a nuestro país. Pero no somos nacionalistas, somos patriotas.” También Spiro, otro seguidor del equipo. “Los albaneses nos provocan porque somos eslavos, nos insultan porque somos cristianos, insultan a Jesús, insultan incluso a nuestros difuntos. Es una auténtica provocación.” Pero las provocaciones y la violencia no son exclusivas de un bando, existen, tanto entre los macedonios como entre los albaneses.

El discurso de odio y el vandalismo étnico se extienden a las áreas rurales. En Jancishte, cerca de Tetovo, los macedonios han tachado el nombre albanés en esta señal bilingüe. Los extremistas de las dos comunidades intentan marcar territorio. En 2001 se instalaron puestos de control armados en estas áreas mixtas.

Para volver a la normalidad, el gobierno noruego ha puesto dinero en proyectos de escuelas bilingües. Mientras los niños más mayores participan en talleres de diálogo y reconciliación, los más pequeños se juntan en obras de teatro donde usan los dos idiomas, el albanés y el macedonio.

Estos proyectos son todavía una excepción. Al director del proyecto, Veton Zekolli, le gustaría que la educación bilingüe fuese algo generalizado en todo el país. Pero la tendencia de la última década es justo lo contrario. “Lo más impactante, en mi opinión, de lo que está pasando en la República de Macedonia es la segregación en las escuelas. Hay estudiantes, niños que no van a la misma escuela. No tienen contacto unos con otros. Lo que se debería hacer para el futuro es un proyecto a largo plazo del ministerio, del gobierno, para acercarlos: debería desaparecer esa barrera que los niños tienen entre ellos.”

En Gostivar, a principios de año, un policía macedonio disparó a dos hombres albaneses en circunstancias todavía por aclarar. Este suceso agravó las tensiones interétnicas en todo el país. Pero hay excepciones, como la amistad entre Elmaz Adili y Dime Smilesici. Crecieron juntos y se han lanzado a una aventura empresarial, ofreciendo servicios contables a negocios de cualquier lengua o etnia, cuenta Elmaz: “la elección de con quién empezar nuestro negocio, el criterio para encontrar un compañero, no era la nacionalidad o la religión, nada de eso. Era muy importante salir adelante con alguien fuerte, responsable y de confianza. Y así empezó todo.” Para Dime la convivencia no tiene nada de excepcional: “creo que aquí en este lugar, la gente de todas las comunidades conviven desde hace siglos. No puedo imaginar ninguna otra manera de vivir que no sea multiétnica. Es nuestra tradición.”

En Gostivar nació el director de teatro y antiguo ministro de educación, Sulejman Rushiti. Ve con preocupación el reciente aumento de la división étnica. “El gobierno está alentando la desestabilización controlada, porque quieren esconder realidades como la corrupción, y la falta de políticas de integración. Creando esta desestabilización controlada quieren desviar la opinión pública de lo que en realidad importa.”

El director de programas de investigación del Instituto de Estudios Sociales, Artan Sadiku, lo corrobora. En lugar de tratar de resolver la disparada cifra de desempleo, los políticos alimentan el conflicto interétnico. Casi un tercio de la población está en paro. “Es la élite política de este país. Han gobernado explotando discursos a veces extremadamente ultranacionalistas y retóricos, para mantenerse en el poder.”

El ex ministro de asuntos exteriores y futuro embajador del país en España, Slobodan Chashule, es leal a los nacionalistas en el poder.
“¡No tiene sentido! ¡Es totalmente erróneo! Es sólo un discurso que sirve a los intereses locales para intentar movilizar votos para derribar al gobierno, en lugar de hacer una oferta política razonable.”

Acusa al servicio secreto serbio de estar detrás de las recientes tensiones interétnicas en la región. La pregunta es, ¿hay riesgo de que se divida el país? “Ambas comunidades, la mayoría de este país, quiere una Macedonia unida. Los albaneses saben que la secesión es política, económica y estratégicamente imposible. Y los macedonios saben que sin los albaneses, perderían más de lo que ganarían.”

El director de la Asociación Macedonia de Periodismo, Naser Selmani, está preocupado por las bandas de crimen organizado que se han podido infiltrar en partidos políticos. Cree que una guerra civil todavía es posible. “Seré honesto: todos estos incidentes recientes están organizados por partidos políticos en el poder. ¿Por qué están haciendo esto? Creo que todavía hay un fuerte convencimiento de disolver Macedonia.”

La mayoría de los expertos con los que hablamos en la capital, Skopie, no comparten este punto de vista tan pesimista. Sin embargo, los malentendidos y prejuicios son reales.

La gran cantidad de dinero público destinado al proyecto “Skopie 2014” ha recibido muchas críticas de la comunidad albanesa: en toda la capital se han construido grandes estatuas de antiguos héroes macedonios y museos que glorifican el pasado macedonio. Los albaneses se sienten excluidos en los esfuerzos de construir una identidad de la antigua Macedonia. El Imán Ferid Sulejmani nos da los datos. “Comparando los porcentajes: el 95 por ciento de las estatuas y edificios representa la cultura macedonia, y sólo el 5 por ciento representa la albanesa.”

Entre los residentes de la capital hay diversidad de opiniones. Ivanka Stojkovska opina que es un buen proyecto pero que tiene su contraparte: “Pero por supuesto, estaría bien tener buenas condiciones de vida para todos en toda Macedonia.” También Florina Emini pone pegas: “hubiera sido mejor invertir todo este dinero en otras áreas, como escuelas, hospitales. en lugar de invertir en edificios y monumentos simulando que la gente no sabe quién son y que deberían ser educados sobre su identidad”.

Mucha gente con la que hemos hablado en todo el país comparte la opinión de que esos cientos de millones deberían haberse gastado en proyectos de infraestructuras y tarbajo sostenible en la región. Es lo que piensa Halim Bahtjari, de Brodec. “Cada uno de esos grandes monumentos de Skopie cuesta mucho dinero. Por qué no construir menos en la capital y traer una excavadora y construir una pequeña y buena carretera a nuestro pueblo. No lo están haciendo, tenemos que utilizar caballos, transportar sólo pequeños troncos de madera desde la montaña al valle con caballos.”

En algo están de acuerdo los expertos: si el norte de Kósovo se integrase en Serbia, el separatismo albanés podría reforzarse en la Antigua República Yugoslava de Macedonia, y la posibilidad de unirse a la Unión Europea sería inalcanzable.

BONUS

Para escuchar la entrevista con Robin Liddell, Director de la Sección de Política, Justicia e Interior de la Delegación de la Unión Europea en Skopie, haga click aquí

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