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Tras enterrar el domingo en La Meca al príncipe heredero Nayez, el monarca saudí- de 87 años- tiene ahora el dilema de designar a su delfín en un momento delicado para el reino de los Saud.

Según los analistas, el nuevo heredero asistió, de hecho, al funeral. Se trata del príncipe Salman.

Además de la amenaza que supone la rama yemení de Al Qaeda, la casa de los Saud está inmersa en una rivalidad con irán y se enfrenta a agitaciones a domicilio de la minoría chií.