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"En la piel de Mubarak pero sin sus poderes"

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"En la piel de Mubarak pero sin sus poderes"

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Mohamed Mursi ha visitado el palacio presidencial y se ha sentado en el que fue el despacho de Mubarak, un asiento que, dadas las recientes limitaciones constitucionales impuestas por la Junta Militar, no tendrá los mismos poderes.

El general Tantawi le lega, para empezar, un presupuesto que le ata de pies y manos, asfixiando la que dijo, ayer, será una de sus prioridades: la economía, abatida tras 16 meses devastadores.

Morsi sabe de antemano que defraudará las aspiraciones de sus seguidores. Entre la élite de los Hermanos Musulmanes y la base, el sentido de la realidad no es el mismo. En la Plaza Tahrir, los egipcios prometían mantener la presión hasta que “el Parlamento sea restaurado y hasta que el nuevo presidente”, su presidente, “tenga plenos poderes.”

Sin un Parlamento, disuelto, ni una Constitución que defina estos poderes, Mursi comienza un verdadero pulso con los militares que se han reservado el derecho de vetar cualquier artículo de la incierta Constitución que vaya en contra de los intereses del Estado.