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Del rescate bancario... ¿al rescate total?

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Del rescate bancario... ¿al rescate total?

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Formalizada la petición de rescate para la banca española y aunque antes del Eurogrupo del 9 de julio no se conocerán las condiciones europeas para recibir la multimillonaria ‘línea de crédito’, como insiste en calificarlo el gobierno español, de cara al próximo Consejo Europeo ya se da por hecho que lo que antes eran recomendaciones de Bruselas se convertirán ahora en exigencias. Es decir, habrá una subida del IVA y, quizá, retraso de la edad de jubilación o incluso una bajada el sueldo a los funcionarios. Más sacrificios, en fin, tras dos años de reformas y recortes dramáticos en un país con seis millones de parados.
Y si la prioridad es rellenar el agujero que dejó la burbuja inmobiliaria en la banca española, ya se especula incluso con que España tenga que ser intervenida con un rescate para toda la economía si en la próxima cumbre europea no hay verdaderos avances. Le hemos pedido su opinión a un experto alemán, el director del Centro Europeo de Investigaciones Políticas (CEPS) en Bruselas.

España busca motor
 
 
Envuelta por un torbellino que arrastra su economía, España ha vuelto a entrar oficialmente en recesión, y lo peor, según los analistas, es que es difícil imaginar cómo va a salir de ella.
 
La crisis en España ha alcanzado proporciones inmensas. La cuarta economía de la zona euro está en pleno círculo vicioso.
 
 
Durante años, el crecimiento español reposa en la construcción y en los millones de puestos de trabajo que crea. Y las cosas funcionan a la perfección hasta el estallido de la burbuja inmobiliaria que dispara el desempleo, multiplica el número de morosos y desencadena una crisis bancaria.
 
España se ha convertido en un ejemplo claro del fracaso del modelo monoindustrial.
 
 
El índice de desempleo en España, el 22,9%, es el más alto de Europa, pero la situación es aún peor entre los jóvenes: el 50% de los menores de 25 años están en paro.
 
 
Una generación sacrificada que no tiene perspectivas de futuro ni medios para salir adelante.
 
 
También en ruinas el sector bancario, sobre todo, en las autonomías que se centraron exclusivamente en la construcción. Sus necesidades de liquidez y recapitalización amenazan con lastrar más aún las finanzas del Estado.
 
 
La deuda española, que estaba entre las más bajas de la zona euro justo antes de la crisis, se ha multiplicado en pocos años. Actualmente se eleva al 72,1% del PIB.
 
Otro de los problemas de España es su falta de productividad, que sólo ha aumentado un 0,89% en los últimos diez años.
 
 
Los costes salariales están además entre los más altos de la zona euro, lo que repercute en la competitividad, a media asta.
España está en el puesto 30 en el ranking mundial de competitividad, por detrás de la mayoría de sus vecinos europeos.
 
 
La pregunta del millón es que sector potenciar para recuperar el crecimiento y romper la espiral.
 
 
 
Uno de los puntos fuertes de España es su industria textil, que empezó a recuperarse en 2010, con un aumento de la producción del 8,7% y un 14% más de exportaciones.
 
 
 
Pero no es seguro que sea suficiente, ni siquiera con la ayuda del turismo, otro de los sectores clave que representa un 10% del PIB.
 
 
España tiene que encontrar otro motor, pero la metamorfósis llevara tiempo.