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El cine de Tailandia, un sector en auge

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El cine de Tailandia, un sector en auge

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Leonardo di Caprio, Roger Moore e Ewan McGregor tienen algo en común: han rodado películas en Tailandia. En el tercer episodio de Thai Life vemos lo que pasa en este país detrás de las cámaras, visitando el rodaje de “La Leyenda del Rey Naresuan”.

Este drama histórico es una de las producciones más grandes y caras de la historia del cine tailandés. Narra la liberación de Tailandia, -entonces Siam, por el rey Naresuan en el siglo XVI.

El oficial Wachana Sawasdee interpreta al monarca en la película. En la vida real es coronel del Ejército tailandés.

“Siempre es difícil actuar con niños, efectos especiales, arnés de seguridad y animales… De hecho, es difícil que todo funcione junto, en la misma escena, así que se necesita un gran trabajo en equipo y que todo el mundo entienda lo que sucede”, nos explicaba durante el rodaje.

La pelicula, rodada en una base militar activa en Kachanaburi, al noreste de Bangkok, está dirigida por el Príncipe Chatrichalerm Yukol, que en este trabajo tuvo que coordinar a más de 5.000 actores y extras. Una tarea complicada, especialmente en las escenas de lucha, tal como nos explica: “Tengo muchos asistentes, que están divididos en grupos pequeños. Así uno controlaba a un grupo de actores o extras), otros a este grupo y a este otro… Así coordinaban a todos durante las peleas”.

Pasamos de la acción a la comedia. Tailanda es muy popular entre las compañías de producción extranjeras. En el último año, 100 producciones extranjeras se rodaron aquí. No sólo películas convencionales, sino también de animación.

Nos sumergimos en la creativadad de los Estudios de Animación Kantana. Su equipo de 70 personas abrió el camino de las animaciones 3D en Tailandia gracias a su éxito en 2006 con la película “El Elefante Azul”, que alcanzó el número uno a nivel nacional.

Producir un largometraje de animación lleva 3 años. Todo depende de las habilidades de los artistas, según explica la directora gerente de los estudios, Auchara Kijkanjana: “Cuando hacemos un casting, puedes hacer lo que quieras sobre el papel. Si tienes un buen artista que dibuja bien o puede dibujar lo que tienes en mente, puedes hacer todo lo que quieres”.

Una de las mentes más creaticas de estos estudios es el joven artista de animación Kompin Kemgumnird, que ha trabajado en producciones de Hollywood como “Ice Age”. En esta época de ordenadores, aún prefire crear a sus personajes sobre el papel: “Cuando pones un papel, un dibujo, y luego otro encima y vas pasando las hojas, ves como tus dibujos cobran vida. Es algo genial, para mí es algo realmente mágico. Puedes compararlo. Dibujar a mano es como ir en moto, sientes el aire, puedes oler las cosas… Pero cuando conduces un coche, es como trabajar con el ordenador. Estas en un habitáculo cerrado. Puedes ver todo pero no lo sientes”.

En los cines, las animaciones 3D conectan con la audiencia, especialmente con los jóvenes, al igual que el resto de producciones nacionales. El año pasado se estrenaron más de 40 películas tailandesas.

“Me gustan las películas tailandesas de miedo. Han mejorado mucho, tienen buenos efectos de sonido, se han desarrollado mucho”, nos contaba en un cine uno de los asistentes, mientras otra joven nos decía: “Me gustaría que los presupuestos de las películas tailandesas fuesen mayores. Las producciones extranjeras tienen más dinero”.

Pero a pesar de estos presupuestos limitados, el cine tailandés ha progresado mucho en la última década. Así lo explica el crítico Kong Rithdee, quien añade que aún queda mucho camino por delante: “Debemos permitir que florezca la diversidad y tenemos que animar a la gente, a los directores, para que arriesguen, porque es la única forma de que la industria avance”.

Los tailandeses son grandes apasionados del cine pero también del deporte. Especialmente del Muay Thai, el arte de los ocho miembros, en el que puños, rodillas, codos y pies golpean a velocidades de vértigo. En nuestra próxima y última edición de Thai Life descubriremos esta énergica forma de combate, que se está extendiendo también fuera de Tailandia.