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Imitando los efectos de las drogas ilegales

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Imitando los efectos de las drogas ilegales

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Se las conoce con diferentes nombres en diferentes países: sustancias psicoactivas, estimulantes legales, productos herbarios o drogas etnobotánicas. Son parte de un fenómeno que está en auge en Europa: sustancias legales que imitan los efectos de las drogas ilegales. Aparecen en el mercado a un ritmo frenético: hay una nueva cada semana. Algunos países están tomando medidas drásticas por el peligro que suponen para la salud, otros son más permisivos.

Portugal es uno de los países en los que es legal y relativamente fácil comprar estos productos, que son mayormente sintéticos. Estas sustancias nuevas tienen su atractivo cuenta un consumidor que oculta su identidad. “Son más fáciles de conseguir. Puedes ir fácilmente a una tienda y comprarlas. Son nuevas, por tanto es una oportunidad de probar algo nuevo. La policía no puede hacer nada, no pueden arrestarnos, no pueden hacer nada. De alguna manera, nos sentimos más seguros consumiendo estas drogas, que son además más accesibles.”

Los consumidores también compran en Internet, en cientos de páginas que se multiplican a pesar de los esfuerzos de los gobiernos en cerrarlas. En algunos países las nuevas drogas legales también se venden en las conocidas como “smart shops”. Entramos en una de ellas en Lisboa. Neto Lelis, su propietario, ve cómo cierran otras tiendas similares. “Creo que ocurre generalmente en países en los que el Estado es muy protector, que interfiere mucho en la vida de la gente. Tiene que haber libertad. Y estas cosas funcionan ahora mismo en países donde la legislación no es muy dura. Básicamente esta tienda existe porque hay una laguna legal.”

Portugal despenalizó la posesión de pequeñas cantidades de droga hace 10 años optando por ofrecer asesoramiento psicológico en su lugar. Para ello hay una Comisión para la Disuasión del Uso de Drogas, en la que dan asistencia trabajadoras sociales como Carla Joaquim. “Siempre evaluamos las consecuencias del consumo legal o ilegal de sustancias en la vida de una persona. Hacemos una evaluación psicosocial. Intentamos detectar cualquier problema psicológico o psiquiátrico. Intentamos entender lo que hay detrás del consumo en la vida de una persona.”

El año pasado se detectaron 49 nuevas sustancias a través del sistema de alerta de la Unión Europea, y este año han llegado ya a 36. Las consecuencias en la salud son la mayor preocupación de las autoridades, según Roumen Sedefov, del Centro Europeo de Monitorización de Drogas y Adicciones. “Son sustancias que nunca han sido probadas en humanos, que no tienen una historia en el uso humano. Son sustancias de las que sabemos muy poco: sobre su toxicología, seguridad, farmacología. Es claramente algo que tenemos que vigilar y tenemos que actuar rápido cada vez que alguna sustancia nueva aparece en el mercado.”

Algunos de los llamados estimulantes legales se relacionan con enfermedades e incluso muertes en algunos países, convirtiendo el asunto en una prioridad de la agenda política. Bruselas estudia si las medidas actuales funcionan, especialmente en el caso de las nuevas drogas que tienen un impacto en todo el territorio. A finales de año se realizarán algunas propuestas. Pero algunos países ya han pasado a la acción. Por ejemplo, Rumanía, el año pasado prohibió más de 40 nuevas sustancias, basándose en encuestas de opinión.

Los expertos también subrayan que los adictos compran lo más barato, lo más fácil de encontrar, y se lo inyectan como si fuera heroína. Un equipo que recoge y analiza jeringuillas en Bucarest nos explica que las drogas se inyectan cada vez más, multiplicando los riesgos de contagio. Se ha detectado un aumento de los casos de sida y de enfermedades infecciosas. Según los expertos algunas mezclas de drogas nuevas pueden ser mucho más peligrosas que las ya conocidas drogas ilegales. Dan Popescu coordina este equipo, que además trabaja para prevenir el intercambio de jeringuillas. “Los consumidores de heroína pueden vivir 10, 15 ó 20 años consumiendo. Un consumidor de estimulantes legales puede morir en los seis o doce meses siguientes al consumo. Si no tienen suerte o son muy cuidadosos y normalmente no lo son.”

En una encuesta a jóvenes europeos el año pasado sólo el dos por ciento dijo que no debería hacerse nada. El 15 por ciento dijo que debería regularse la venta y el consumo, como el del alcohol y el del tabaco. Aproximadamente un tercio respondió que apoyarían la total prohibición de sustancias psicotrópicas. Pero la mayoría opinó que sólo deberían prohibirse si suponen un riesgo para la salud.

Muchas agencias estatales y expertos quieren la total prohibición y acciones más duras, pero algunas organizaciones, como la Red Eurasiática de Reducción del Riesgo en la que trabaja Valentin Simionov, dicen que hay que considerar alternativas. “El actual sistema se centra en la prohibición, en el control de las sustancias en general. Pero los estimulantes legales pueden ser una consecuencia del sistema actual. Porque de alguna forma, criminalizar, digamos, las drogas clásicas, fue un incentivo para la investigación ilícita para sintentizar más las llamadas drogas de diseño. Quizás una opción podría ser buscar una alternativa a los actuales sistemas de control de drogas, para regular finalmente esas sustancias, o regular las drogas ilegales.”

Identificar y demostrar exactamente lo que es psicoactivo es costoso y complejo. Muchas plantas, por ejemplo, contienen cientos de sustancias diferentes que pueden combinarse. El farmacéutico Robert Ancuceanu, de la Universidad de Medicina y Farmacia de Bucarest advierte que es imposible controlarlo todo. “No puedes prohibir que se venda la lechuga, o los plátanos o lo que sea, hay gente que utiliza la piel del plátano para drogarse. No podemos prohibirlo todo, porque siempre intentarán buscar otras formas de conseguir los mismos efectos.”

Por ahora las autoridades mantienen el compromiso de seguir la pista a cualquier nueva sustancia que aparezca en el mercado.