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Los empleados de Peugeot Citroen en Aulnay se declaran en guerra contra el grupo

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Los empleados de Peugeot Citroen en Aulnay se declaran en guerra contra el grupo

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Tras el anuncio la semana pasada de un plan de supresión de empleos por parte de PSA Peugeot Citroen, llega el momento de las negociaciones. Este martes el gobierno francés y los sindicatos se sientan a discutir y este miércoles, Philippe Varin, presidente del Directorio del grupo, será recibido por el ministro de Recuperación Productiva, Arnaud Montebourg. Calificado por el gobierno de inaceptable, el plan de reestructuración ha indignado a los empleados de la fábrica de Aulnay.

“Nos van a despedir a todos, Varin es un mentiroso, los jefes son unos mentirosos, unos criminales, ahora quieren despedirnos, estaremos en guerra con ellos”, gritaba un empleado frente a la entrada de la planta.

El plan de PSA Peugeot Citroen prevé la supresión de 8.000 empleos en Francia, 3.000 en la fábrica de Aulnay que cesará su producción en 2014 y 1.400 en la planta de Janais, cerca de Rennes.

El cierre de la planta de Aulnay es el primero que se produce en Francia en el sector automovilístico en los últimos 20 años.

“Todavía no sabemos porqué cierra esta planta, explica Philippe Julien, Secretario de la CGT en Aulnay. Es una fábrica moderna, muy bien situada, con fácil acceso al aeropuerto, al ferrocarril y a la autopista, cerca de París, en pleno eje norte/sur. No tienen ninguna razón para cerrar esta planta, aquí fabricamos el C3 que es el coche más vendido del grupo, es este coche el que tira de las ventas de todo el grupo PSA, todavía nos quedan por fabricar 450.000 coches que ya estaban previstos, así podríamos mantener la producción hasta 2016”.

La industria del automóvil francesa recibió cuatro mil millones de euros en ayudas del Estado hace unos años. Los sindicatos no lo olvidan.

“Lo que le pedimos al gobierno es que haga respetar los acuerdos que firmó y que PSA firmó, dice Julien. Ha habido acuerdos gracias a los cuales PSA consiguió subvenciones enormes, cientos de millones. En contrapartida a ese acuerdo, PSA se comprometió a mantener los empleos”.

Tras la huelga del jueves, la actividad se ha retomado en esta planta, explica nuestro enviado especial, Giovanni Magi. Todo el mundo ocupa su puesto. Pero el tono de las declaraciones es duro y los sindicatos consideran el plan de reestructuración de PSA como una declaración de guerra. Por el momento el ambiente es de responsabilidad y de mesura.