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Diario Olímpico: Haciendo historia

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Diario Olímpico: Haciendo historia

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Vestida sin burka para no contradecir completamente las normas deportivas, pero con un pañuelo en la cabeza ajustado que solo dejaba ver su cara, y con las piernas y los brazos absolutamente tapados, solo con unos milímetros de tobillos visibles. Así es como ha hecho historia Sarah Attar, primera mujer de Arabia Saudí en competir en una prueba de atletismo en toda la historia olímpica. Fue última de su serie, pero el público le dedicó una ovación para reconocer su mérito. En un país como el suyo, que comienza a abrirse ligeramente para las posibilidades de la mujer después de años de letargo, ella es una auténtica ‘recordwoman’.
“Creo que esto demuestra que de verdad se está progresando en este sentido. Que nos permitan competir es el primer paso de otros que están por venir y eso es fantástico para las mujeres de Arabia Saudí. Creo que es una buena forma de inspiración para no abandonar los sueños porque se pueden hacer realidad”, explica la joven atleta. Convertirse en pionera es, por tanto, el deseo de Attar, que vive y estudia en Estados Unidos. Su participación llega solo unos días después del debut de su compatriota, la judoca Wojdan Saherkani. 
 

Al margen de la esperaba clasificación de los favoritos para la final de los 200 metros que tendrá lugar hoy, entre ellos, cómo no, Usain Bolt, el atletismo dejó en categoría femenina una buena final de 200 metros que se llevó la estadounidense Alison Felix por delante del poder jamaicano de Fraser-Pryce. Verónica Campbell solo pudo ser cuarta. Además, la rusa Anthyuk se impuso en los 110 vallas con un buen tiempo de 52.70. Estados Unidos también lució en salto de longitud en mujeres, con el oro de Britney Reese y el bronce de Janay Deloach, así como en el 110 metros vallas masculino, en el que Aries Merritt demsotró por qué es el mejor especialista de 2012. Le acompañaron en el podio su compatriota Jason Richardson y el jamaicano Parchment.
 
La expedición española sigue ampliando su medallero. Al metal, plata, logrado por David Cal en C1 1000, que le convierte en el deportista olímpico español más laureado (el oro fue para el alemán Sebastian Brendel con un tiempo de 3:47.176 y el bronce para el canadiense M.Oldershaw). Además, se aseguraron otras dos medallas en taekwondo para Joel González y Briggite Yagüe. Oro y plata respectivamente.
 
Mucho tendría que aumentar su ritmo de medallas España para acercarse a China, líder sólido. Una de las claves de su impresionante recuento de metales dorados es el tenis de mesa. Se ha llevado absolutamente todas las medallas de oro en juego, la última este miércoles por equipos. Solo Japón y Corea del Sur han osado a evitar un pleno chino en las finales en todas las categorías.
 
En los deportes de equipo, España cumplió con su papel de favorita en baloncesto ante una combativa Francia y selló su pase a semifinales en un partido complicado que además se puso feo al final, con momentos de tensión, patadas y reproches. Los franceses apelaban a la derrota de España ante Brasil para defender el espíritu olímpico mientras que los españoles defendían su limpieza y miraban ya hacia esa hipotética final ante Estados Unidos. Antes tendrán que jugar la semifinal, claro.
 
El triunfo español sirvió para paliar los daños causados por la derrota en balonmano masculino precisamente ante los franceses, que marcaron un gol decisivo en el último suspiro. Lo cierto es que estos dos encuentros han hecho reverdecer una vieja rivalidad deprotiva que hacía tiempo que no se veía.
 
Lo que nunca se había visto era a una mujer de Arabia Saudí compitiendo en una prueba de atletismo. Fue este miércoles cuando Sarah Attar, a la que solo se le veía el rostro y una pizca los tobillos, completaba su serie de 800 metros con un tiempo muy discreto, última, pero con el estadio Olímpico brindándole una cerrada ovación. Es la segunda deportista olímpica en la historia de Arabia Saudí después de que hace unos días ya debutara Shaherkani.
 
Y este jueves, otra vez Bolt. Con decir eso es suficiente para no perder de vista el Estadio Olímpico.